Espiritualidad

La elección y la misión

Hoy son muchos los que se proclaman profetas pero, es Dios quien lo elige y envía a sus discípulos, los llama y los envía a desarrollar la misión.

José-Román Flecha Andrés

 “No soy profeta ni hijo de profeta, sino pastor y cultivador de higos”. Las denuncias de Amós no agradaron a Amasías. Aquel sacerdote de Betel se consideraba el custodio del orden en el santuario real. Amós responde que él es solo un pastor en el reino de Judá, pero el Señor lo ha sacado de su rutina entre el rebaño para enviarlo a anunciar la justicia en el reino de Israel,  (Am 7,12-15).

También en la situación actual resultan incómodos los que nos recuerdan el plan de Dios y nos alertan del peligro de desviarnos de él. Es verdad que hoy son muchos los que se proclaman profetas. Pero, al igual que Amós, el verdadero profeta no se considera como tal. Es Dios quien lo elige y envía para que anuncie un mensaje que él nunca había  llegado a imaginar.

La misericordia y felidelidad son dones de Dios que han de encontrarse en nuestra tierra. Por eso, con el salmo 84, suplicamos: “Muéstranos, Señor tu misericordia y danos tu salvación”. En la carta a los Efesios se nos recuerda que Dios nos eligió en la persona de Cristo para ser santos e irreprochables ante él por el amor, (Ef 1,3-14).

DE DOS EN DOS

La tema de la elección aparece de nuevo en el evangelio. Ahora es Jesús quien elige a sus discípulos, los llama y los envía a desarrollar una triple misión: predicar la conversión, expulsar a los demonios y curar a los enfermos, (Mc 6,7-13).  

  • Jesús envía a sus discípulos de dos en dos. En tiempos de Jesús los tribunales requerían el testimonio de dos personas. Demasiadas veces nosotros pensamos que somos los únicos elegidos y enviados. Pero nadie tiene el monopolio del mensaje del Señor. Solo si los enviados caminan unidos podrán ser creídos como testigos de la verdad.
  • Jesús pedía continuamente a sus discípulos que vivieran como hijos del mismo Padre. Hoy tenemos el peligro de ser más socios que hermanos, como dice el papa Francisco. Al enviar a sus discípulos de dos en dos, el Maestro sugiere que el mensaje que les confía requiere el apoyo de una existencia vivida en auténtica fraternidad.
  • Jesús exhorta a sus discípulos a vivir y caminar en austeridad. Seguramente no solamente habrá de faltarles lo superfluo, sino también lo necesario. En una sociedad como ésta, que no se decide a erradicar la pobreza, el mensaje dirigido a los pobres no será creíble si lo anuncian los que confían en las riquezas.
La misericordia y la fidelidad son dones de Dios que han de encontrarse en nuestra tierra.

LIBERTAD Y  SENCILLEZ

En el texto evangélico del envío de los discípulos se incluyen dos advertencias de Jesús, que tal vez sean difíciles de comprender  en el ambiente de nuestra cultura:   

  • “Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio”. Jesús no quiere que sus discípulos sean presuntuosos ni aficionados a la comodidad. Abandonar una casa para buscar otra con más comodidades puede ser un escándalo. El mensaje de la salvación será creíble y atrayente si el mensajero es sencillo y humilde.
  • “Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa”. Jesús sabe por experiencia que las personas que no aceptan el mensaje de la salvación, rechazan también a los mensajeros. Así que estos han de actuar con sencillez y libertad.  Y pensar que si les cierran una puerta, se abre ante ellos el horizonte.

– Señor Jesús, muchas gracias por habernos enviado a tus profetas y mensajeros. Y gracias porque nos eliges también a nosotros para anunciar tu mensaje.  Que tu palabra nos purifique de nuestros intereses, para que nuestra fraternidad y nuestra sencillez hagan más creíble la palabra que tú nos has confiado. Amén.

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