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“La Familia que reza unida, permanece unida” 55 años después

Eduardo Soto P.

Un día como hoy, 11 de agosto –pero de 1965– la Plaza 5 de Mayo fue escenario de una colosal misa campal en la que un mensaje de grandes alas que dura hasta hoy, se instaló en el alma nacional: “La Familia que reza unida, permanece unida”. 

El mensajero fue un sacerdote irlandés, Patrick Peyton, quien por aquellos años le dio la vuelta al planeta en lo que se llamó La Cruzada Mundial del Rosario en Familia. Peyton llegó al país invitado por el entonces arzobispo Tomás Clavel.

Aquella tarde, decenas de miles de personas se reunieron en la Plaza 5 de Mayo para rezar el rosario, que fue dirigido por cinco familias panameñas, representantes de cinco instituciones cívicas.

Momento cuando el arzobispo de Panamá, Tomás Clavel (q.e.p.d.) se dirige a los presentes en la multitudinaria concentración de católicos en la Plaza 5 de Mayo. Les instó a defender la familia, y a unir fuerzas públicas y privadas para evitar que su daño. (Foto: Revista Tierras y Dos Mares)

El arzobispo Clavel aprovechó la magna concentración de creyentes –transmitida por radio, televisión y prensa– para advertir que las familias panameñas estaban siendo acechadas por un “lobo escondido detrás de las murallas humanas”, por lo que era necesario convertir “cada hogar en un cruzado donde renazca la fe y se afirme el amor con los vínculos sagrados del cristianismo”.

Por aquel tiempo, el miedo planetario estaba fijado en la amenaza de una guerra nuclear que prometía acabar con todos.

Cinco familias panameñas oraron el Rosario ese día. La Cruzada buscó sembrar en el alma de los hogares el deseo de aliarse con Dios, y llegar a los niños a un encuentro con Dios.

 

La Cruzada

El padre Patrick Peyton inició este movimiento mundial luego de una experiencia personal sufrida en Los Ángeles, Estados Unidos, a donde había llegado como emigrante primero con sueños de millonario, pero donde terminó encontrando la vocación sacerdotal en la Congregación de la Santa Cruz. 

Al borde de la muerte por una enfermedad, el sacerdote recibió la visita de un cura amigo quien le dijo: “Pat, María es omnipotente en su poder de súplica. María es omnipotente en su poder de intercesión con su Hijo. María puede hacer tanto como Dios, pero de distinta manera: Dios con su voluntad, María por la intercesión a su Hijo, que no le niega nada a su madre”.

Y Patrick Peyton le habló a María Santísima. Le habló con todas las fuerzas de su alma y redobló más su fervor, cuando se enteró que su madre y otra hermana dejadas en Irlanda habían muerto.

La Madre María, que todo lo puede, acogió la súplica de Pat y lo sanó completa y radicalmente, pues su salud era puesta a prueba diariamente.

Ante la milagrosa curación del sacerdote en menos de un mes, declarado sano por los médicos y dado de alta, el buen presbítero solo tuvo una obsesión, servir a la Virgen de la mejor manera. ¿Cómo? Buscándole adeptos por todo el mundo, pregonando su Omnipotencia, y su bondad para remediar los males de la humanidad. Inició la Cruzada Mundial del Rosario en Familia en 1948, y empezó por Ontario, en Canadá.

Para el año 1965, el padre Peyton llevaba 700 mil millas recorridas en su peregrinaje, y juró no descansar hasta reunirse con María en el cielo.

Por supuesto, en Panamá todo se hace a lo grande y con pasión, y aquí se logró una concentración multitudinaria poco antes vista. El lema “Familia que reza unida, permanece unida”, llegó tan hondo en los panameños, que todavía hoy, 55 años después, es de uso común.

Fue él quien promovió –primero en Estados Unidos y luego en el mundo– el rezo del Santo Rosario vía radio, algo muy usual en estos tiempos. 

Las campañas en cada país no duran menos de cinco semanas y por último se cierra con la gran asamblea, que en Panamá se llevó a cabo en la Plaza 5 de Mayo, donde llegó a caber ni el clásico alfiler.

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