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La fe que dio identidad a San Miguelito

La fe que dio identidad a San Miguelito

En el aniversario del distrito, la Iglesia recuerda un camino de evangelización y servicio que ha acompañado el crecimiento de miles de familias.  

Karla Díaz 

Hablar de San Miguelito es hablar de uno de los distritos más poblados y diversos del país, donde convergen familias provenientes de todas las provincias de Panamá y, en los últimos años, también migrantes de distintas nacionalidades. En medio de ese crecimiento acelerado, la Iglesia católica ha sido mucho más que un lugar de culto, se ha constituido en escuela de fe, promotora del desarrollo humano y refugio para quienes han encontrado en sus comunidades una mano amiga.  

Este año, mientras San Miguelito celebra un nuevo aniversario de su creación como distrito, la historia de sus parroquias recuerda que el desarrollo de este pueblo también se escribió desde el Evangelio.  

Para el padre Juan Sandoval, párroco de Cristo Redentor, comprender la historia de la Iglesia en San Miguelito implica remontarse a la renovación impulsada por el Concilio Vaticano II, cuando la Iglesia asumió el reto de acercarse más a la realidad de las personas y acompañar el desarrollo integral de los pueblos.  

Fue en la década de los sesenta cuando comenzó a gestarse en San Miguelito una experiencia pastoral que marcaría el rumbo de la Arquidiócesis de Panamá, precisamente, en las comunidades cristianas organizadas en pequeños sectores, inspiradas en el método pastoral de ver, juzgar y actuar.  

“San Miguelito era el lugar donde llegaban familias de todas las provincias buscando una oportunidad para salir adelante. La Iglesia entendió que debía caminar junto a ellas y responder a sus necesidades desde el Evangelio”, explicó el sacerdote.  

Una Iglesia que creció  junto al pueblo  

A diferencia de otros sectores de la capital, San Miguelito fue creciendo rápidamente conforme aumentaba la migración interna. Las necesidades sociales eran enormes y la Iglesia decidió responder organizando pequeñas comunidades donde las personas pudieran compartir la Palabra de Dios y apoyarse mutuamente.  

Aquella experiencia, impulsada inicialmente por sacerdotes misioneros, dio origen a las conocidas Comunidades Cristianas, un modelo pastoral que, posteriormente, se extendió a toda la Arquidiócesis de Panamá.  

En Cristo Redentor, esa organización permanece viva. Actualmente la parroquia está dividida en doce sectores pastorales, desde donde se acompaña la vida espiritual y humana de cientos de familias.  

Con el paso de los años, esa semilla también dio origen a nuevas parroquias y comunidades que hoy forman parte del distrito, entre ellas Cristo Luz del Mundo, Cristo Hijo del Hombre, Cristo Resucitado, Guadalupe, San Antonio, Brisas del Golf, San Isidro, Los Andes y otras que fueron naciendo conforme la población continuó expandiéndose hacia Panamá Norte.  

“Todo giraba alrededor de Cristo. Por eso, muchas de las nuevas comunidades adoptaron nombres relacionados con Jesús. La reflexión bíblica llevaba a la gente a centrar su vida en Él”, recordó el padre Sandoval.  

 La propia comunidad luchó para que San Miguelito fuera elevado a distrito, y muchas de esas reuniones se realizaron en la parroquia Cristo Redentor. En 1969, se reunieron allí para impulsar el llamado Plan de San Miguelito, antecedente del movimiento que culminó con la creación del distrito en 1970. 

Mucho más que  celebrar la misa  

La evangelización siempre estuvo acompañada por una fuerte acción social. El párroco explicó que anunciar el Evangelio significa también responder a las necesidades concretas de las personas, especialmente en un distrito donde abundan adultos mayores, familias vulnerables, personas enfermas y migrantes, una visión que sigue vigente.  

Jeane Tinoco, integrante del equipo administrativo de la parroquia Cristo Redentor desde hace once años, asegura que la Iglesia procura ser un puente entre la comunidad y diferentes instituciones.  

Actualmente, la parroquia desarrolla diversos programas sociales que benefician, no solo a sus feligreses, sino también a vecinos de todo el sector.  

Entre ellos destaca un bazar permanente donde se venden prendas y artículos donados a precios simbólicos para que las familias puedan adquirirlos a bajo costo.  

Además, funciona una Infoplaza, equipada con computadoras e internet gracias a una alianza con instituciones estatales, donde niños, jóvenes y adultos reciben capacitación tecnológica.  

A ello se suman programas de reforzamiento escolar en inglés, matemáticas y otras asignaturas, desarrollados con estudiantes de servicio social de la Universidad Santa María La Antigua, la Universidad de Panamá y la Universidad Latina.  

El objetivo, explica Jeane, es ofrecer nuevas oportunidades a niños que muchas veces crecen rodeados por contextos difíciles. “Queremos mostrarles otra realidad, ayudarlos a soñar. Si logramos que un niño descubra que puede aspirar a algo diferente, ya estamos sembrando esperanza”.  

Un referente para  San Miguelito  

Aunque reconoce que después de la pandemia disminuyó la asistencia regular a la Eucaristía, el padre Sandoval considera que la Iglesia sigue siendo una institución profundamente respetada en el distrito.  

Las personas continúan buscando la parroquia para celebrar los sacramentos, pedir oración, acompañar a sus enfermos o encontrar apoyo en momentos difíciles.  

“La práctica religiosa ha cambiado, pero la Iglesia sigue siendo un referente para la comunidad”.  

Esa cercanía también se refleja en la relación cotidiana con organizaciones civiles, universidades, grupos comunitarios y entidades que encuentran en Cristo Redentor un espacio para desarrollar capacitaciones, talleres y programas sociales. El Club de Leones, la Cruz Roja, Alcohólicos Anónimos y diversas organizaciones utilizan con frecuencia las instalaciones parroquiales para servir a la población.  

Siempre he visto a San Miguelito como un distrito con un enorme potencial humano. Es una tierra que merece seguir desarrollándose”. P. Juan Sandoval.  

Celebrar mirando  al futuro  

Mientras el distrito celebra un nuevo aniversario con actividades culturales, deportivas, cívicas y religiosas, organizadas por la Alcaldía de San Miguelito, la Iglesia invita a mirar también la historia silenciosa que miles de agentes pastorales, catequistas, religiosas y sacerdotes han construido durante décadas.  

Es una historia escrita en pequeñas capillas, visitas a enfermos, catequesis, apoyo escolar, comedores, campañas solidarias y comunidades que aprendieron que el Evangelio también se vive acompañando las necesidades del prójimo.  

Hoy, más de medio siglo después del nacimiento de aquella experiencia pastoral, San Miguelito sigue siendo un ejemplo de una Iglesia que decidió caminar junto a su pueblo.  

Bien lo resume el padre Juan Sandoval… “la fuerza de la Iglesia en este distrito no está únicamente en sus templos, sino en una comunidad que ha aprendido a convertir la fe en solidaridad, esperanza y compromiso con los más necesitados”.