SEMPER GAUDENS

La piedra de tropiezo

Pablo Quintero

Una profecía fascinante es cuando el sabio Simeón se encuentra con la Sagrada Familia en el templo: “Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción y a ti misma una espada te atravesará el alma, a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones”, Lucas 2, 34-35. 

Nuestro Señor nos dice que Él es la verdad y el único camino que nos lleva al padre, (Juan 14,6).  También nos dice que o estamos con Él o estamos contra Él, (Mateo 12,30).  Por esto, nuestro Señor es señal de contradicción. Porque solo Él es la verdad.  La verdad es la coincidencia entre una afirmación y la realidad a la que se refiere. 

El Señor es la verdad que nos lleva al Padre.

Santo Tomás de Aquino nos enseña que toda verdad, ya sea revelada divinamente o por ley natural, nos lleva a Dios.  Por  tanto, el error y la mentira nos alejan de Dios.  Vivimos en un mundo donde cada día se relativiza más la verdad y cada uno convierte su opinión en la verdad.

 Nuestro Señor dejó a su Iglesia como columna y fundamento de la verdad, (1 Timoteo 3,15), para que los seres humanos siempre tengamos acceso a ella hasta que Él vuelva.  La Iglesia ha predicado la verdad revelada por el Señor a sus apóstoles por 2000 años; y no se puede cambiar porque la palabra de Dios es inmutable y eterna, (Mateo 24,35). 

Cuando las personas rechazan la verdad, rechazan a Dios mismo. Ojalá nuestro Corazón se mantenga en la verdad cuando las intenciones sean reveladas.

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