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La primera celebración de San Francisco Javier como parroquia

Se mezclan comunidades del todo urbanizadas, levantadas con el orden y concierto de las barriadas modernas, con poblaciones campesinas, alejadas y ásperas. Es una parroquia nueva en lo jurídico, pero con más de medio siglo de camino tras las huellas de Jesús, nutrida con agentes de pastoral maduros y entusiastas.

San Francisco Javier es una parroquia de gente humilde y servicial, que ha sabido ser rebaño, comunidad, pero también líder. Son tres los sacerdotes al frente del trabajo pastoral: Juan Fernando Restrepo y Manuel Valencia, ambos bajo la dirección del párroco Melquisedec Sánche. Los tres son Misioneros Javerianos de Yarumal.

Un díacono permanente presta su auxilio humano y litúrgico a los sacerdotes: Ricaute Chávez.

Mucha acción

Los Misioneros de Yarumal destacan por el trabajo cercano al hombre y su realidad temporal, sobre todo en regiones apartadas. 

Por eso, además de América, han levantado misiones en países de África (Kenia, Angola y Costa de Marfil) y el lejano Oriente (Camboya y Tailandia).

En Panamá, en esta fasceta parroquial, están contentos con la vida eclesial de las periferias, y están motivados por la activación del movimiento catecumenal, y la

acción efectiva de los delegados de las comunidades de base.

San Francisco Javier, el «apóstol de las Indias», fue un misionero jesuita, miembro del grupo fundacional de la Compañía de Jesús y estrecho colaborador de su fundador, Ignacio de Loyola. Destacó por la evangelización que hizo en el oriente asiático. Su fiesta se fijó para el 3 de diciembre.

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