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La voz de María que acompaña y lleva a Jesucristo hasta los más vulnerables

La voz de María que acompaña y lleva a Jesucristo hasta los más vulnerables

Durante 28 años, Radio María Panamá ha entrado en hospitales, cárceles, hogares y comunidades apartadas para sostener la esperanza.

 

Por Marianne Colmenárez

Una voz puede convertirse en compañía cuando la enfermedad obliga a permanecer en cama, una celda separa a un padre de sus hijos o la distancia dificulta llegar hasta una iglesia. Durante 28 años, Radio María Panamá ha encontrado allí uno de los sentidos más profundos de su misión.

La emisora inició oficialmente sus transmisiones el 5 de agosto de 1998. Desde entonces, sus oraciones, celebraciones eucarísticas y espacios de formación han acompañado especialmente a quienes viven enfermedad, soledad, encierro o aislamiento.

 

Para Fray José Azcárraga, actual director, “Radio María se ha convertido en el sagrario de muchos hogares, es decir, en la presencia viva de Cristo en esos lugares”.

 

El religioso agustino fue oyente desde niño, en su natal Chitré, y desde hace tres años es voluntario. Su llegada a la dirección, el pasado 1 de junio, no estaba entre sus planes, pero asumió la responsabilidad como una invitación de Dios. “El Señor no llama a la persona capacitada, sino que capacita al que llama”, asegura. 

Desde entonces, ha comprobado que quienes trabajan en la emisora no siempre alcanzan a dimensionar lo que ocurre al otro lado del micrófono. “Si nos asomáramos por una ventana y nos diéramos cuenta de todo lo bueno que Radio María ha hecho en 28 años, nosotros de verdad quisiéramos hacer aún mejor las cosas”, expresa.

Una llamada reciente desde Ancón volvió a confirmárselo. Una oyente le contó que su hijo, encamado desde hace años, escucha la emisora y que cuando, durante la misa se saluda a los enfermos, siente que esas palabras también llegan a él.

 

Del duelo al servicio

Olivia de Montenegro, de 77 años, lleva 23 como voluntaria en La Concepción, Chiriquí. Llegó a Radio María tras la muerte repentina de su esposo, Pedro Montenegro, en 2002, cuando atravesaba un profundo duelo y sus hijos ya habían formado sus propios caminos.

 

Olivia, a la izquierda en pleno rezo del Santo Rosario.

 

Una hermana la llevó a una actividad de la emisora en busca de nuevos voluntarios. Olivia encontró allí mucho más que una forma de ocupar su mente. Descubrió en el servicio la manera de sobrellevar la tristeza y recuperar fuerzas para seguir el camino. 

“Yo siento que el voluntariado fue lo único que pudo levantarme de ese terrible duelo. Con la radio aprendí a rezar el Rosario, la coronilla de la Misericordia y, desde entonces, comparto esa oración en hogares y funerales”, afirma.

 

El servicio confirma el camino

Juan Dixon, responsable de la promoción de la emisora, comenzó como voluntario de cabina cuando apenas Radio María Panamá tenía cuatro meses de fundada.  Hoy, unos 850 voluntarios sostienen su misión en todo el país. 

 

Juan Dixon, testigo del crecimiento de Radio María Panamá.

 

Entre las historias que más lo han marcado recuerda la de un privado de libertad en Penonomé que participó en un Rosario transmitido por la radio. “Gracias a ustedes, mi hija escuchó mi voz por primera vez”, le dijo el privado de libertad.

Para Dixon, estos testimonios confirman que el esfuerzo cotidiano produce frutos que muchas veces no se ven. “Cuando Dios permite que uno escuche a una de estas personas, es una forma de decirte que sí estás produciendo”.

Radio María continúa confiando en sus voluntarios y en la providencia divina para sostener su misión. Uno de sus próximos desafíos es renovar los transmisores, que ya superaron su vida útil.

Mientras tanto, la señal permanece encendida para quienes necesitan una voz cercana. Una voz que acompaña, sostiene y, como recuerda Fray José, “nos lleva a Jesús”.