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Laicos en misión puerta a puerta

En atención a la invitación de “Ser Tierra de Misión” en el año jubilar de la diócesis de Colón- Guna Yala, la parroquia Virgen de Lourdes guiada por su párroco Rigoberto González realiza un

sábado por mes jornadas de “Misión Puerta a Puerta”, esto como parte del llamado del Obispo Manuel Ochogavía Barahona a

ser iglesia en salida.

Cerca de 40 laicos han participado de esta misión y visitan las diferentes capillas de la parroquia para animar la vida comunitaria, sacramental y de esta manera promover lazos de amistad y fraternidad.

La Capilla Santa Clara de Asís, ubicada en el sector de Aguas Claras, una de las comunidades más distantes de esta parroquia, a una hora y media de camino a pie, fue también visitada por los misioneros que se unieron a la celebración de la fiesta patronal de esta comunidad.

El padre Rigoberto González destacó el aporte de los laicos a su Iglesia. En la celebración eucarística donde fueron bautizados ocho niños resaltó la importancia del bautismo como sacramento que nos da la identidad cristiana.

El párroco aprovechó la presencia de los padres y padrinos, y les exhortó a vivir su compromiso de educar a sus hijos en la fe y de velar por su bien espiritual. Para el padre González la misión en las comunidades ha sido una oportunidad para vivir la fraternidad y animación pastoral entre todos, “como iglesia que peregrina al servicio de los demás”.

Mientras que para José Sáenz de la Capilla Virgen de la Candelaria, lo más hermoso fue ver como las personas que no se conocen pueden compartir momentos alegres e inolvidables sin importar el cansancio, problemas económicos o sociales.

“Dios está en medio de nosotros cuando se práctica su Palabra”, puntualizó.

Walkidia de Herrera de la Capilla de Nuestra Señora de Guadalupe comentó que para ella fue una maravillosa experiencia poder compartir y ver las necesidades

de los hermanos. “Más que llevar la palabra, el compartir ha sido lo que más me ha gustado y conocer tantas personas al servicio

del Señor”, dijo.

Finalmente Angélica Guerra, de la Capilla de San Antonio de Padua, no dudó en reconocer que fue una experiencia valiosa que se debe repetir constantemente para que cada día sea más fuerte la unión como comunidad y que no se sienta nadie excluido por la distancia.

El mal tiempo, la lluvia, la dificultad del camino montañoso no fue impedimento para llevar

y compartir el mensaje de Cristo en esta comunidad.

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