Variedad

Llamados a llamar

Redacción

La Pastoral Vocacional ayuda a los jóvenes a dialogar con Jesús, aquel que nos llama. Esta acción de la Iglesia “busca que cada persona pueda descubrir el camino para la realización de un proyecto de vida según lo que quiere Dios y lo que necesita el mundo de hoy”, (II Congr. Lat. de Vocaciones, n. 79).  De igual modo, “acompaña cuidadosamente a todos los que el Señor llama a servirle a la Iglesia en el sacerdocio, en la vida consagrada o en el estado laical. La pastoral vocacional, que es responsabilidad de todo el pueblo de Dios, comienza en la familia y continúa en la comunidad cristiana, debe dirigirse a los niños y especialmente a los jóvenes para ayudarlos a descubrir el sentido de la vida y el proyecto que Dios tenga para cada uno, acompañándolos en su proceso de discernimiento. (DA 314)

  1. Llamados para llamar: 

Los llamados se convierten en llamantes. Quien ha sido llamado por Dios, es instrumento de la llamada de Dios para otros. Esta es una experiencia que vemos en personajes bíblicos: el profeta Elías que va y echa su manto sobre Eliseo (I Re 19,19-21), el apóstol Andrés que busca a su hermano Pedro (Jn 1, 40-41), María Magdalena que anuncia con alegría a los doce: ¡He visto al Señor! (Jn 20,18), el diácono Felipe que se acerca al eunuco etíope de Candace (Hch 8, 29), entre otros. 

La identidad de la Pastoral Vocacional está en reconocer el llamado de Dios y ser llamantes que compartimos el don de Dios. Los que hemos sido llamados debemos anunciar a otros la alegría de la vocación. 

  1. Acompañamiento vocacional: 

La Pastoral Vocacional tiene su principal campo de acción entre los jóvenes, porque necesitan ayuda para descubrir qué Jesús quiere de cada uno, en ese momento crucial de sus vidas: el momento de elegir. 

El Papa Francisco nos recuerda que “ayudar a un joven o a una joven a elegir la vocación de su vida, ya sea como laico, laica, sacerdote, religiosa, es ayudar a que encuentre el diálogo con el Señor, que aprenda a preguntarle al Señor: ¿Qué quieres de mí?”. Porque la vocación “no es una convicción intelectual”; “la elección de una vocación debe venir del diálogo con el Señor, cualquiera que sea la vocación. El Señor me inspira a avanzar en la vida de esta manera, a lo largo de este camino. Y esto significa un buen trabajo para ustedes: ayudar al diálogo”.

Es importante, como Iglesia acompañar a nuestros jóvenes en este momento de elección con procesos vocacionales, que les permitan hacer en cada momento opciones libres y conscientemente. Los momentos son: 

  • Momento de la formación cristiana:

En la formación los jóvenes van aprendiendo a abrirse a la presencia de Jesús y van comprendiendo su llamado. Este primer momento se cultiva en la catequesis para la confirmación, en los grupos juveniles, en las escuelas. Todos estos ámbitos necesitan que se fomente su dimensión vocacional. Es el lugar donde se prepara un verdadero camino fe y respuesta al llamado de Dios.

  • Momento de la opción:

Cuando necesitamos optar es conveniente un acompañamiento más intenso, porque humanamente es difícil tomar una decisión. En este momento se ponen en juego todas las actitudes y disposiciones básicas aprendidas en la iniciación cristiana. En este momento de opción es muy conveniente que abunde la oración personal y la experiencia pastoral.

  • Momento de la formación específica:

Es cuando las personas comienzan a conocer y a vivir con más profundidad los valores de una vocación específica. Aquí hace falta una atención delicada y prolongada, por medio de la cual se les ayuda en la difícil tarea de su transformación personal. La Iglesia prepara y designa acompañantes vocacionales y formadores para este servicio. 

Ayuda en parroquias (Detalles)

***. – Es necesario que en cada parroquia tengamos una pastoral vocacional, que nos ayude a todos a ser más conscientes de la llamada de Dios.

***. – Es importante que todas las parroquias se sientan llamadas a orar por el surgimiento de las vocaciones y su perseverancia. 

***. – Acompañar a los jóvenes en la elaboración del proyecto vocacional en la búsqueda de la vocación específica: vocación laical, religiosa o al ministerio ordenado. 

Redacción

La Pastoral Vocacional ayuda a los jóvenes a dialogar con Jesús, aquel que nos llama. Esta acción de la Iglesia “busca que cada persona pueda descubrir el camino para la realización de un proyecto de vida según lo que quiere Dios y lo que necesita el mundo de hoy”, (II Congr. Lat. de Vocaciones, n. 79).  De igual modo, “acompaña cuidadosamente a todos los que el Señor llama a servirle a la Iglesia en el sacerdocio, en la vida consagrada o en el estado laical. La pastoral vocacional, que es responsabilidad de todo el pueblo de Dios, comienza en la familia y continúa en la comunidad cristiana, debe dirigirse a los niños y especialmente a los jóvenes para ayudarlos a descubrir el sentido de la vida y el proyecto que Dios tenga para cada uno, acompañándolos en su proceso de discernimiento. (DA 314)

  1. Llamados para llamar: 

Los llamados se convierten en llamantes. Quien ha sido llamado por Dios, es instrumento de la llamada de Dios para otros. Esta es una experiencia que vemos en personajes bíblicos: el profeta Elías que va y echa su manto sobre Eliseo (I Re 19,19-21), el apóstol Andrés que busca a su hermano Pedro (Jn 1, 40-41), María Magdalena que anuncia con alegría a los doce: ¡He visto al Señor! (Jn 20,18), el diácono Felipe que se acerca al eunuco etíope de Candace (Hch 8, 29), entre otros. 

La identidad de la Pastoral Vocacional está en reconocer el llamado de Dios y ser llamantes que compartimos el don de Dios. Los que hemos sido llamados debemos anunciar a otros la alegría de la vocación. 

  1. Acompañamiento vocacional: 

La Pastoral Vocacional tiene su principal campo de acción entre los jóvenes, porque necesitan ayuda para descubrir qué Jesús quiere de cada uno, en ese momento crucial de sus vidas: el momento de elegir. 

El Papa Francisco nos recuerda que “ayudar a un joven o a una joven a elegir la vocación de su vida, ya sea como laico, laica, sacerdote, religiosa, es ayudar a que encuentre el diálogo con el Señor, que aprenda a preguntarle al Señor: ¿Qué quieres de mí?”. Porque la vocación “no es una convicción intelectual”; “la elección de una vocación debe venir del diálogo con el Señor, cualquiera que sea la vocación. El Señor me inspira a avanzar en la vida de esta manera, a lo largo de este camino. Y esto significa un buen trabajo para ustedes: ayudar al diálogo”.

Es importante, como Iglesia acompañar a nuestros jóvenes en este momento de elección con procesos vocacionales, que les permitan hacer en cada momento opciones libres y conscientemente. Los momentos son: 

  • Momento de la formación cristiana:

En la formación los jóvenes van aprendiendo a abrirse a la presencia de Jesús y van comprendiendo su llamado. Este primer momento se cultiva en la catequesis para la confirmación, en los grupos juveniles, en las escuelas. Todos estos ámbitos necesitan que se fomente su dimensión vocacional. Es el lugar donde se prepara un verdadero camino fe y respuesta al llamado de Dios.

  • Momento de la opción:

Cuando necesitamos optar es conveniente un acompañamiento más intenso, porque humanamente es difícil tomar una decisión. En este momento se ponen en juego todas las actitudes y disposiciones básicas aprendidas en la iniciación cristiana. En este momento de opción es muy conveniente que abunde la oración personal y la experiencia pastoral.

  • Momento de la formación específica:

Es cuando las personas comienzan a conocer y a vivir con más profundidad los valores de una vocación específica. Aquí hace falta una atención delicada y prolongada, por medio de la cual se les ayuda en la difícil tarea de su transformación personal. La Iglesia prepara y designa acompañantes vocacionales y formadores para este servicio. 

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Ayuda en parroquias (Detalles)

***. – Es necesario que en cada parroquia tengamos una pastoral vocacional, que nos ayude a todos a ser más conscientes de la llamada de Dios.

***. – Es importante que todas las parroquias se sientan llamadas a orar por el surgimiento de las vocaciones y su perseverancia. 

***. – Acompañar a los jóvenes en la elaboración del proyecto vocacional en la búsqueda de la vocación específica: vocación laical, religiosa o al ministerio ordenado. 

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