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Llevan mensaje del kerigma puerta a puerta

Un grupo de laicos comprometidos de la parroquia Nuestra Señora de la Asunción en Panamá Viejo,  se distribuyó por la comunidad para realizar una misión popular, visitando alrededor de 75 familias ubicadas en casas, pequeños apartamentos y cuartos de alquiler.

Junto a su párroco, el padre Mario Ramos, y siguiendo el carisma Redentorista de llegar a los más alejados, tocaron las puertas de los hogares con la finalidad de transmitir el mensaje de amor plasmado en el Evangelio.

“Esta misión popular fue un tiempo extraordinario de evangelización, es una experiencia gratificante y enriquecedora para todos los que de alguna manera participaron de ella, pues potencia la pastoral de conjunto a nivel parroquial, donde  como iglesia misionera se sale del templo,  al encuentro de la gente,  allá donde vive”, destaca el sacerdote.

Los misioneros son colaborado-res, que llevan la animación de la comunidad y se hacen presentes a través de un equipo, que están en una constante formación.  La preparación de estos laicos inició desde el año pasado con estudio y oración por parte del párroco.

De hecho, primero realizaron una premisión en la que sensibilizaron y concienciaron a la comunidad parroquial sobre lo que se realizaría. Así mismo, se hizo un estudio de la realidad a  misionar; se orientó al pueblo en la preparación a través de formaciones y llamados con la finalidad de atraer animadores y familias que abrieran  sus casas para reuniones de asambleas o comunidades familiares.

Con muchas expectativas salieron del templo para visitar los hogares;  algunos pensando que no los iban a recibir, otros tanto orando para poder llevar bien el mensaje, pero siempre buscando vivir una grata experiencia.

Y así fue, muchas familias abrieron sus puertas, escucharon, meditaron y reflexionaron sobre el Kerigma, el primer anuncio del mensaje cristiano, la proclamación de la Buena Nueva, el inicio de la vida cristiana.

Además se convocaron asambleas  para invitar a la formación de pequeñas comunidades o agrupaciones estables, orgánicas y fraternales de personas evangelizadas, centradas en Cristo y movidas por el Espíritu,  que se sienten responsables unas de otras, edificándose mutuamente y compartiendo lo que son y lo que tienen, en la medida de su integración comunitaria y de su crecimiento cristiano,  para ser así testigos, individual y comunitariamente del Señor resucitado y de un Mundo Nuevo.

Como Redentoristas abrieron especial espacio a los niños, los pequeños de las casas; para ellos realizaron una reunión  con catequesis enfocadas en su edad, con dinámicas, juegos e historias, de modo que nadie quedara excluido.

Con los jóvenes realizaron catequesis en torno a su realidad actual y adecuada a su edad, buscando siempre mantener en ellos el interés y las ganas de integrarse a las actividades de la parroquia.

En la misión, que fue siempre acompañada por el sacerdote, se visitaron también a los hermanos enfermos, ungiéndolos con el óleo y orando por ellos. También hubo espacios de eucaristías en las casas, acercándose de esta manera a los más alejados.

Experiencias enriquecedoras

Eduarda Pinzón atendió al llamado y se preparó durante varias semanas para participar de la misión puerta a puerta en esta zona de Panamá Viejo. Del recorrido destaca lo bonito que se siente poder hablarle a otras personas del mensaje de Dios, aunque destaca que no en todos los hogares estuvieron dispuestos a escucharles.

“Algunos no nos atendieron porque según nos dijeron la bulla de los perros iba a molestar; otros tan-tos porque decían que eran ateos y otros simplemente no nos abrieron sus puertas. Sin embargo en los hogares a los que logramos entrar, la vivencia fue especial, nos escucharon, nos atendieron y fue muy buena la interacción”, destaca.

Piensa además que aquellas familias en las que no les recibieron,  hay que insistir y no quedarse de brazos cruzados.

“Hay ciertas cosas del mundo que a veces no permiten que veamos la belleza del mensaje de Dios, la televisión, la tecnología, y para eso, nosotros los fieles necesitamos activarnos,  insistir y animar a estas personas para lograr que  en algún momento tengan un encuentro con Cristo”, resaltó.

Por su parte, Carmelis Alvarez detacó la hermosa experiencia vivida. “En este caminar tratamos de motivar a las personas porque sabemos que muchos son católicos creyentes, más no practicantes, entonces queremos despertar en ellos esa luz para que se interesen y se integren al caminar de la Iglesia”, dijo. Resalta los momentos especiales vividos junto al párroco visitando enfermos, compartiendo con ellos sus dolencias, sus malestares, pero brindando una pa-labra de cobijo,  reconfortando su corazón.

“Tenemos la esperanza de que quede la semilla sembrada en algunas de las casas, que luego puedan realizarse encuentros vecinales, porque a pesar de las formaciones que recibimos, cuando salimos a la calle, la realidad es otra, y hay gente que sabe y que está interesada, pero no se anima a participar”, puntualizó.

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