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Locura de amor que sigue dando frutos

Era un tema difícil, casi tabú. La idea de contar con una instalación que acogiera a personas con VIH – SIDA sin apoyo familiar, ni recursos económicos para poder enfrentar esta enfermedad, era vista casi como la estampa del Quijote luchando contra molinos de viento.

¿De donde saldría el dinero, los voluntarios, el terreno? Eran las interrogantes que se lanzaban los incrédulos;  pero como para Dios nada es imposible, esta quimera desde hace quince años es una realidad y su nombre es  la Casa – Hogar El Buen Samaritano, sien-do su fecha de aniversario, hoy domingo 24 de febrero.

La historia de este lugar continúa escribiéndose y una validación de que esta obra es vista con agrado por Dios, es que fue uno de los lugares que conoció el Santo Padre durante su viaje a Panamá, en el marco de la Jornada Mundial de la Juventud.

“En la Casa Hogar El Buen Samaritano, se toca el rostro silencioso y maternal de la Iglesia, que es capaz de profetizar, crear hogar y comunidad. Ese rostro que normalmente no se ve y pasa des-apercibido, es signo de misericordia y ternura de Dios”,  expresó el papa Francisco en aquella visita.

Relato de fe

Echando las hojas del calendario hacia atrás, el padre Domingo Escobar director y gestor del hogar relató  que  el proyecto era visto como difícil, costoso e im-posible.

Detalló que hasta hubo quienes le dijeron que estaba loco,  que era programa caro y el des-gaste mayor sería que quienes iban a ser objeto de su tiempo como obra de misericordia, tenían una enfermedad terminal.

“Como se van a morir en muy poco tiempo, ¿qué sentido tiene una inversión tan costosa, para una cuestión que no va  a surtir mayor efecto?”, recordó que le decían.

Al tiempo, resaltó que un sacerdote en la Curia le dijo – ¡Hey!, no estás tan loco nada! – Hay una señora que quiere colaborar en un proyecto nuevo, en  el que nadie esté trabajando.

Pidió que le fuera presentada  y ella  fue quien se encargó de comprar las instalaciones, de pagar incluso las modificaciones que hubo que hacerle a la infraestructura existente.

“En quince años hubo mucho paso de Dios, y solemos decir que vivimos de milagro en mila-gro”, precisó el presbítero.

Explicó que esta realidad va acompañada de alivio cuando observan a residentes que llegan en situaciones de salud comprometidas y se recuperan al pasar de etapa SIDA a VIH. Este con-suelo se hace palpable también para quienes están en fase terminal,  pues hacen ese tránsito hacia la casa del Padre de una forma más digna.  Dicha tranquilidad se hace extensiva hacia los familiares de los residentes, porque saben que su pariente no murió en la calle ni debajo de un puente, sino en el seno de una comunidad.

Frutos tras la visita del Papa

El Padre Domingo destacó que para el Vicario de Cristo es muy importante el saber que las iglesias locales tienen espacio para la caridad, para los abandonados y tristes.

Señaló que con su visita al Hogar El Buen Samaritano se pudieron validar muchas realidades, entre ellas ese sentir de eclesialidad, al recibir al Pedro de hoy, en la figura del Papa Francisco.

“El hecho de haber podido tener y compartir con el Papa, nos dio esa certeza  que estamos justamente en la Iglesia de Cristo, una Iglesia solidaria, identificada con los más pobres y necesitados”, afirmó.

Otro haber a considerar declaró fue el hecho mismo de que hubo una presencia fundamental en el mundo del VIH – SIDA.

Reconoció que actualmente existe renuencia a creer que la Iglesia se hace presente en el mundo de los enfermos con SIDA y quedó sellado con toda certeza que la Iglesia en la figura del Papa, ama al mundo del VIH- SIDA.

También se validó a la Casa Hogar como una pastoral, de suerte tal que los que no la conocían, pudieron saber con toda claridad que es una obra importante.

Sobre las conversaciones que tuvo con el Sumo Pontífice puntualizó que este le instó a seguir con la obra. “El Santo Padre me decía mirándome a los ojos: gracias por esta obra… nunca dejes esta obra”.

Ante este llamado, el presbítero resaltó que su respuesta fue: “Santo Padre estamos compro-metidos con eso, lo hacemos con muchísimo gusto, y ahora que usted me lo dice con mayor razón seguiremos ahí”.

Nuevas metas

Con la templanza del hombre interiorano, el padre Domingo sabe que la Casa Hogar El Buen Samaritano debe expandirse para que la misericordia de Dios llegue a un  mayor número de personas, razón por la cual necesitan una nueva estructura que les permita atender de forma integral.

Expresó que hay sectores sensitivos como el de los jóvenes que consumen drogas y que experimentan con una vida sexual precoz.

Otro grupo es el de las mujeres con VIH, muchas de ellas viudas y que han quedado solas  con sus hijos.

Además aspira a que en este nuevo edificio se puedan hacer pruebas de VIH, existan salas de terapia, capilla, un comedor más amplio y que haya un sitio de acogida o de paso transitorio para los pacientes del interior que deban hacerse un examen especializado.

Según estudios realizados por un grupo de ingenieros y arquitectos que de forma voluntaria colaboran con el Hogar, estas adecuaciones tienen una inversión estimada entre los 1. 5 y los 2 millones de dólares; no obstante, abandonado en los brazos de la Providencia Divina, el sacerdote está seguro que no faltarán ma-nos benefactoras para llevar este proyecto de fe y bondad.

Apoyo papal

Eric Rodríguez, administrador de la Casa Hogar Buen Samaritano indicó que el Papa sintió gran beneplácito por la obra, al punto que donó 12 mil dólares como apoyo de las actividades.

“Las obras pontificias siempre han apoyado a Casa – Hogar, pero esta ayuda es directamente de la mano de él. Es importante resaltar que de lo poco que tiene para todo el mundo, él decidió apoyar a El Buen Samaritano”, destacó.

Rodríguez subrayó que el ver al  líder mundial de la Iglesia Católica, fue un momento muy especial en su vida.

“Yo miraba para todos lados, miraba para el suelo y pensaba es verdad que está pasando esto, es verdad es el Papa el que está pasando por allí tan sencillamente”, subrayó.

El administrador del Hogar Buen Samaritano dijo al ver esa sencillez, el liderazgo y la paz que proyecta el Santo Padre, se reconoce que se está ante una persona imbuida en el Espíritu Santo, y que la prueba es que una de las personas que más se quebrantó en la visita fue un residente del Hogar que es evangélico.

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