ComunidadJóvenes

Mi coordinador se alejó y se hizo ateo

Cuando decidimos servir al Señor dentro de algún grupo pastoral en nuestra parroquia, es esencial recibir formación que fortalezca nuestra vocación de servicio, nuestra fe y nuestra espiritualidad, ya que se pueden dar muchos casos dentro del templo, que pueden tambalearnos, sobre todo si somos jóvenes.

Hace unas semanas escuché sobre uno; varios jóvenes conversaban, un tanto sorprendidos, sobre el alejamiento repentino de su coordinadora de pastoral juvenil. ¿Qué habrá pasado? ¿Por qué se fue?

La situación tomó otro color cuando los mismos jóvenes se enteraron a través de las redes sociales, que quien en algún momento les hablaba de Dios, se había vuelto, deforma repentina, en una persona “atea”.

¿Qué hacer en estos casos? ¿Por qué sucede? ¿Cómo enfrentarlo? El Padre Justo Rivas orienta al respecto, señalando que lastimosamente la fe que no se alimenta y que no busca, se confunde.

En el caso antes mencionado pudieron pasar varias cosas: alguna experiencia dolorosa en la que ella, la ex coordinadora, haya pedido ayuda a Dios y no recibió lo que quería; también falta de oración e intimidad con Dios, otra razón puede ser un apostolado basado en lo sentimental y no en lo real, entre otras muchas posibilidades.

“La fe nunca será sólo decir “yo creo”, la fe siempre será una actitud que se mueve contra corriente, cuando la fe se deja llevar de las corrientes seculares comienza a empobrecerse”, destacó.

Agregó que como Iglesia estamos llamados a crear en los jóvenes las interrogantesantes de que el mundo se las presente, pues si el mundo se las presenta primero, pensarán que la Iglesia les oculta cosas y les miente.

¿Cómo explicarles esto a los muchachos? ¿Qué decirles? El sacerdote subraya la importancia de no juzgar…No se juzga a la persona, se le mira con misericordia. “Recordemos que Jesús tenía doce apóstoles y Judas le traicionó a pesar de que lo vio hacer milagros y obrar con amor y misericordia”.

Si esto llega a pasar en alguna pastoral, el Padre Justo aconsejar que debemos verlo como una oportunidad para afianzar nuestra formación, se debe hacer ver como una situación providencial para buscar respuestas… “ ¡Hay que hablar del tema!, no se pueden ocultar cosas”, dijo.

Artículo anterior

¡Supérenlo! y atrévanse nuevamente

Siguiente artículo

Amor, devoción y evangelización a través de Jesús Nazareno