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Amor, devoción y evangelización a través de Jesús Nazareno

Las ruinas de los edificios que en la colonia fueron fuertes militares construidos por los españoles para defenderlos de piratas y corsarios, hoy son la puerta hacia el sitio donde convergen miles de fieles que le rinden honores cada 21 de octubre a Jesús Nazareno, a quien muchos cariñosamente llaman Cristo Negro de Portobelo.

Las novenas preparan a los fieles espiritualmente para tan importante acontecimiento; no obstante, la parroquia San Felipe Apóstol, Santuario Jesús Nazareno- donde reposa esta imagen -todo el año es un hervidero de fe viva, con grupos parroquiales que evangelizan, a quienes se prepararan para recibir los sacramentos o vienen de visita para pedir favores contemplando la imagen de este Jesús doliente, que lleva su cruz y no reniega de ella.

Conocedor que a lo largo de este día, estarán ingresando al templo un estimado de 100 mil personas, el padre Narciso Ábrego, indicó que en esta preparación que inicia con las novenas, lo que se busca es trasmitir siempre la esperanza, independientemente de la situación crítica o difícil que viva quien visita al Nazareno.

De familia veragüense, pero nacido en Colón, el padre Narciso conoce el sentir de quienes no solo van para el 21 de octubre, sino también para otras actividades en la que la imagen es paseada por las calles empedradas de Portobelo, como lo es el Miércoles Santo, en la procesión del encuentro de Jesús con María.

Aquí en lo particular se mezcla la piedad popular y elementos culturales que son propios del caribeño, que a veces se desborda pues forma parte de su cultura. Eso hace muy especial el desarrollo de la festividad», expresó.

Vida parroquial

La vida parroquial en el Santuario Jesús Nazareno sobresale por su constante actividad. Resaltó el párroco que hay catequesis, ministros extraordinario de la comunión, grupo de jóvenes que están en la parroquia. Uno de los más recientes actos fue la peregrinación parroquial que tuvieron los jóvenes que con alegría cantaban alabanzas y llevaban banderas y camisetas alusivas a Jesús Nazareno y a la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ).

Sobre ese tema adelantó que hay mucha expectativa y se espera que durante los Días en Diócesis lleguen unos 700 peregrinos de otros países a Portobelo, los cuales ya están ubicados en casas, afirmando que esta cita internacional de la fe, tendrá un impacto positivo para la fe de los fieles.

En torno al santo

Coordinador del Comité del Santuario Jesús Nazareno, Sebastián Pérez desde niño decidió amar con devoción al Nazareno, Pendiente de los detalles, una vez termina la festividad, organiza la reunión para iniciar los preparativos de la fiesta del siguiente año, además de resaltar los aciertos y reconocer los errores que se cometieron para irlos corrigiendo.

Conocedor que la fuerza para continuar se las da Dios, señaló que asisten a un retiro espiritual con el grupo, donde reflexionan sobre diferentes hechos entre ellos, que esta no es una fiesta no solo de Panamá, sino del mundo.

Sobre el significado que ha re­presentado este caminar laical con Cristo precisó que Él ha for­mado su vida. «Jesús Nazareno va moldeando mi personalidad. Cada fiesta va marcando algo en mi, y va moldeándome como Él quiere que yo sea», admitió.

Con respecto a la devoción, Sebastián les dice a los peregrinos que la vivan con fe y agradecimiento para que no se vayan vacíos, sino concentrados en que el Nazareno va a hacer milagros en ellos, para que regresen cambiados, y demuestren en su vivir lo que Jesucristo les ha dado.

Experiencia íntima

Fermín Garibaldi Qiintero lleva quince años en el Comité y es Junto a Sebastián Pérez, Daniel Chifundo, y Manuel Chiari, uno de los cuatro hombres que les toca vestir a la imagen de Jesús, preparación que hace primero acercándose al sacramento de la Reconciliación.

Garibaldi tomó con pasión el compromiso de transferirle a los devotos el por qué se lleva a cabo esta procesión, que se efectúan desde 1674, cuando este pueblo fue azotado por una epidemia de viruela y como agradecimiento – apesar de la debilidad sentida – los residentes pasearon al santo.

También busca traspasar todo estos conocimientos tanto históricos como espirituales a la juventud portobeleña. «Estamos tratando de incorporar a los jóvenes, porque nosotros no somos permanentes, para que esto pueda seguir, porque el Cristo Negro sale por una promesa, y esa promesa se debe cumplir por siempre», sostuvo.

Con aproximadamente 40 años de estar sirviendo como laica comprometida, Guillermina Betegón ha sido catequista de primera comunión, confirmación, de preparación para el matrimonio y actualmente es coordinadora de liturgia.

Resalta que en la parroquia se les enseña a quienes reciben la catequesis, en especial a los niños el amor a Jesús, quien fue enviado por el Padre, para que por medio de Él encontrásemos el camino a la eternidad.

La señora Guillermina destacó que grandes y chicos se sienten emocionados por vivir siempre las fiestas del Nazareno, la cual animan con cantos, moniciones y mucho fervor religioso.

En particular para esta dama hay dos momentos cumbres y es cuando se canta el Miserere y el Himno de Jesús Nazareno. «Es algo que anhelamos, sentimos la presencia del Espíritu Santo», afirmó.

Puntualizó que dentro de la parroquia buscan trabajar con amor por la causa de Jesús, por lo que donan su granito de arena, para que la salvación llegue a los demás.

«Qué bonito es cuando cada persona busca la manera de ser un verdadero cristiano, comprometiéndose por la causa de Jesús!», concluyó.

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