DavidDiócesis

Misioneros comparten con familias en regiones comarcales

Misioneros forman a laicos para que sean Delegados de la Palabra y catequistas que mantengan viva la llama de la Fe en comunidades de la Comarca Ngäbe, región chiricana.

Yoel E. González N.

Un total de 12 misioneros se adentraron a la Cordillera Central de la Comarca Ngäbe Buglé.  A la cabeza Fray Anel Cedeño, párroco de la parroquia San José de Tolé, acompañado por las Hermanas de Marta y María, misioneras de Llano Ñopo y el grupo de jóvenes de San Juan Diego llevaron el mensaje evangelizador a las familias y palpar la realidad en la que viven.

POBLACIONES. Amenazadas por crecidas de los ríos, pero eso no detiene el paso de los misioneros hacia las comunidades.

Itinerario de Misión

Fueron nueve horas de recorrido. El grupo partió el viernes 18 de junio, en horas de la mañana, hacia la comunidad de Arco Iris en la Cordillera Central en la comarca Ngäbe, a la región Kadriri, allí se quedaron a compartir con la comunidad.   En la mañana del sábado 19 de junio se trasladaron a la comunidad de Hato Común y luego continuaron hacia Alto Balsa.

Estas poblaciones indígenas están distantes una de otras, y viven su fe pese a la falta de sacerdotes. Las comunidades de Arco Iris y Alto Balsa han estado huérfanas de atención pastoral, debido a que quienes dirigían o mantenían ese contacto con la iglesia ya no están.

Fray Anel asegura que el objetivo pastoral es formar a laicos que puedan atender estas comunidades alejadas. “Fueron de más de 9 horas de recorrido en el que palpamos la realidad pastoral y social de estas poblaciones”, dijo.

COMUNIÓN. Recibieron a Jesús Eucaristía, que es el centro de su vida de fe.

A través del recorrido, los misioneros pudieron confirmar que las vías de acceso  en estas regiones son accidentados, y como informó el religioso agustino, “los ríos a veces imposibilitan el paso por sus crecidas”.

Testimonios Misioneros

Ignacio Mariano fue entusiasmado a misionar, y aunque distancias recorridas, le causaron profundo dolor en sus piernas, no se desanimó. “La lluvia y las dificultades encontradas en cada camino no fueron impedimento para hacer su tarea, compartir con las personas aprender de sus realidades, enseñar al que no conoce aún de la fe”, expresó.

“Fueron 4 días caminando para lograr llegar a cada comunidad. Aquí no es posible una presencia constante de la iglesia católica, debido a las distancias que tienen con la iglesia y sus caminos tan accidentados.

Alexis Prado pertenece al grupo juvenil San Juan Diego, y no se queja de lo vivido en esta misión. “Caminamos por senderos estrechos, bajo la lluvia, cruzamos ríos, pero me invadía la alegría de llevamos el mensaje de fe a todas estas poblaciones, de fortalecer el trabajo pastoral en esta región y que sepan que hay jóvenes compartiendo la fe”, indicó.

EVANGELIZAR. Momentos de profunda fe en Dios.

Su anhelo es contribuir al plan pastoral que llevan los religiosos agustinos y quieren mantener en estas comunidades indígenas, y está seguro que los jóvenes son parte importante en la siembra de la Buena Nueva.

“Me siento complacido porque comunidades como Arco Iris, Alto Balsa, Alto Común, nos abrieron los brazos y recibieron con cariño nuestro mensaje de fe”, puntualizó Prado.

Yosibeth Salinas Prado estuvo entre el grupo de misioneros, animada por las Hermanas Misioneras de Marta y María. “Ha sido algo especial e inolvidable esta experencia, ver la inmensidad de estas tierras y sentir la presencia de Dios en medio de esta comunidades que viven en la pobreza material, pero aferradas a su fe”, enfatizó.

Artículo anterior

Ministerios y coros musicales católicos fortalecen su fe en Dios

Siguiente artículo

El Señor de la Vida