editorial

Navidad original

Este año la humanidad vivirá la memoria del nacimiento de Cristo de una manera muy especial. Como hace mucho no se hacía. No es extravagante afirmar que será muy parecida a la de hace dos mil años, porque será silenciosa, íntima y en pobreza.

Navidad es de esas fechas en los que todos, creyentes y no creyentes, sentimos algo especial que invade todo nuestro ser, impregna nuestro espíritu e inclusive nuestro humor. Hay quienes piensan que este año no será así, debido a la desazón y el miedo que va provocando la pandemia.

Quienes asumen esa actitud fatalista, pierden de vista la esencia de esta fiesta, que es espiritual y no material. Esos que están desanimados, están acostumbrados a “usar” la Navidad, no a “vivirla”, y mucho menos la “comprenden”.

La del 2020 será una Navidad única, distinta, y más cercana al acontecimiento del nacimiento de Jesús, cuando se reveló a la humanidad el Dios amor, el Dios cercano, lleno de ternura y mansedumbre. Nada de compras desaforadas ni música estridente ni borracheras ni enajenación alguna. Por el contrario, este año viviremos una Fiesta en familia –la íntima, la cercana–, sin algarabía ni excesos, con estrechez y hasta desasosiego, tal como María y José en aquel momento.

Aprovechemos la ocasión para viajar corazón adentro y encontrarnos ahí con el Dios de la vida, el que hizo por nosotros una ofrenda maravillosa: su propio Hijo, que es el mayor regalo que jamás han hecho a la humanidad.

¡Ánimo!

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