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¡Necesitamos abrir el oído de esta generación!

“La salvación viene a través de la escucha. La Iglesia dice que la fe viene por el oído y sin fe no se salva nadie”. Así lo aseguró Kiko Argüello, iniciador y responsable internacional del Camino Neocatecumenal.

Ante la presencia de 25 mil jóvenes que se dieron cita en el Estadio Rommel Fernández del pasado lunes 28 de enero, lamentó que “la gente hoy no escucha, no le interesa nada de la religión, por eso necesitamos abrir el oído de esta generación”. Destacó, que Jesucristo abrió el oído haciendo milagros, porque si no, nadie creía lo que decía.

El equipo internacional del Camino, formado por el mismo Kiko Argüello, el sacerdote Mario Pezzi y Ascensión Romero, fueron los encargados de guiar el encuentro. Estuvo presidido por el arzobispo de Boston, el cardenal Sean O’Malley, quien forma parte del Consejo de Cardenales que asesora al Papa Francisco en el gobierno de la curia.

A pesar del calor sofocante, los jóvenes fueron llegando progresiamente al estadio, hicieron gala en todo momento de su alegría danzando y cantando.

También estuvieron presentes el arzobispo de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa, así como el cardenal José Luis Lacunza, de la diócesis de David, el Nuncio Apostólico, monseñor Miroslaw Adamczyk, y otros obispos del mundo.

El padre Mario Pezzi destacó que el Camino es un don inmenso del Señor. Muchos han sido bautiza-dos, pero el germen de vida eterna que infunde queda, como muerto.

“A través, de Kiko, Carmen y los catequistas, el Señor nos ha dado un camino gradual y progresivo en el cual desarrollar y hacer crecer el germen del Bautismo que, por el Espíritu Santo, tiene unas fuer-zas inimaginables, hasta llegar a una fe adulta en una comunidad” destacó .

De cara a la llamada vocacional Pezzi expresó: “¿Qué puede haber más maravilloso que participar de la misión misma de Cristo? Si alguno siente la llamada de Dios al presbiterado, a la vida consagrada o a la evangelización, es un don que os hace el Señor. ¡No tengáis miedo!”, finalizó.

Por su parte, Ascensión Romero recordó cómo, en la JMJ en Santiago de Compostela, “vi que la invitación de San Juan Pablo II a ser santo era el único camino para ser feliz. Romero ha estado 25 años en Rusia anunciando el Evangelio, asegura a los demás que Dios no les defraudará.

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