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Noviazgos que se acercan a un matrimonio saludable

Carlos Herrera  – @mejorpareja.mejorfamilia

El noviazgo es el momento perfecto para conocerse, para vivir momentos especiales, para conectarse sentimental y emocionalmente; un tiempo para crecer juntos. 

Salen de paseo, van a bailar, comparten momentos agradables, que son parte esencial del noviazgo,  junto con los espacios de maduración y profundización personal, profesional, laboral y espiritual.

Ya desde esta etapa, se siembran y experimentan valores esenciales de la futura vida conyugal como la comunicación, la profundidad de la intimidad, la confianza, el compartir sueños y proyectos. La participación de actividades que les ayude a discernir su vocación matrimonial y la escogencia de la persona para recorrer este camino “hasta que la muerte nos separe” (Mt 19, 4-6). 

Este proyecto común tiene sus inicios en temas imaginativos, idealistas, que necesitan ser “aterrizados”, plantearlos y revisarlos desde la óptica de la realidad teniendo en cuenta los recursos personales, emocionales, espirituales. 

Soy de la idea “nadie da, de lo que no tiene”; es decir, la futura vida matrimonial se basa en lo que doy y recibo, siendo consciente que los compromisos y exigencias recibidas voluntariamente en el momento que dicen “SÍ ACEPTO” frente al altar el día de su boda, lo reafirmarán luego todos los días de sus vidas.

Esto no como un acto impositivo, sino como una elección personal, común y fruto de una decisión. 

Cierro con las palabras de Gerardo Castillo en su libro Preparar a los hijos para la vida: “El noviazgo sirve para que dos personas de distinto sexo desarrollen, progresivamente, la capacidad de comunicarse y la capacidad de quererse”.

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Recomendaciones para conseguir un amor maduro:

  • Es un tiempo real:  vivan y disfruten esta etapa ya visualizando la futura vida matrimonial
  • Exige compromiso: es empezar a vivir como si estuviésemos casados en cuanto las exigencias y compromisos. Anticiparnos a nuestra próxima realidad.
  • Sentir que vamos juntos: ambos trabajando para lograr la meta de esta etapa, en sintonía con los beneficios y los frutos de este tiempo.
  • Vivirlo en castidad:  entrenarnos en vivir el amor a plenitud, en libertad, valoración propia y de la otra persona.
  • Evitar la idealización:  es una persona con virtudes y defectos, el noviazgo es tiempo propicio para conocerse y experimentar momentos de luces y sombras.
  • Crecimiento en la fe: en la oración frecuente y constante poder identificar el plan de Dios en sus vidas, discerniendo su vocación y la escogencia. Retiros espirituales, la vida sacramental, la dirección espiritual, los actos de piedad personales y en conjunto, harán fuerte la siguiente fase de vida.
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