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Nuevos horizontes para impartir la catequesis

“Los catequistas no podemos hacer una catequesis ajena a la realidad que viven nuestros interlocutores, el niño, el adolescente, el joven o adulto, no se quita sus problemas familiares, sociales económicos de encima, sino que va con ellos a su formación” así lo afirmó el hermano Marista Balbino Juárez en una de sus ponencias de la Semana de Catequesis.

Juárez, miembro del Equipo Expertos de Catequesis del Departamento de Misión y Espiritualidad del CELAM señala que aunque la catequesis haya sido concebida  como el acto de transmitir un contenido doctrinal, pautas morales y una preparación sacramental, varios aspectos han sido descuidados.

“Evaluemos desde nuestra realidad de qué manera se puede acompañar al interlocutor a integrarse en su comunidad, independientemente de su edad puede incidir de cierta forma en su barrio, en su escuela. Desde la catequesis se puede potenciar la dimensión del servicio”, aseguró el religioso.

Insistió a los participantes a estar atentos de no hablarles de cosas que afectan su vida. “Cometemos el error de dar respuestas a preguntas que no se hacen,  por eso es importante conocer la realidad que viven, su entorno, en dónde estamos dando catequesis”.

Para Balbino las parroquias son distintas unas de otras,  hay circunstancias económicas, sociales que configuran a esa persona que estamos enseñando.

Nuevas generaciones

El niño, el adolescente de hoy tienen otros criterios con los cuales se acerca a la realidad. “Las nuevas generaciones nacieron con un celular en la mano, los catequistas  tenemos que hacernos presente en su mundo virtual que a la final es su mundo real” aseguró el ponente.

Juárez explicó que no se trata de sentirse viejos. “No estamos descartados, la experiencia de Dios no te la dan las redes socia-les. Reevaluemos la misión que tenemos, pasemos de trasmitir conocimientos a ser un testigo de fe, de ser expertos de contenido a expertos de vida”, dijo.

Alrededor de 700 personas participaron en la jornada celebrada desde el 18 al 21 de febrero en el salón Mc Grath del Arzobispado de Panamá.

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