Espiritualidad

Obispo panameño, de pastor a líder político en tiempos de Bolívar

El obispo y la gesta independentista

Fue en el ejercicio de su ministerio episcopal en esta diócesis cuando se produjo la gesta independentista que condujo a la liberación del yugo español, trayendo un cambio decisivo a su vida.

De fiel a la monarquía, se convierte en entusiasta adepto y colaborador de la causa americanista, llegando a tener una fuerte amistad con Sim.n Bolívar, después de una célebre entrevista con el Libertador en Trujillo el 1 de marzo de 1821. Por iniciativa de Bolívar, la Provincia de Maracaibo eligió al obispo Lasso como representante suyo en el Congreso Constituyente del Rosario de C.cuta.

Al instalarse el mismo, aceptó la diputación de Maracaibo, siendo elegido el 28 de agosto Vicepresidente de la Constituyente, en la que tuvo una destacada actuación y como tal suscribió la Constitución de 1821. Asistió como senador a los congresos de 1823 y 1824 (único obispo con esa investidura) y 1826; su mediación fue decisiva para la pacificación de la provincia de Coro, y factor principal en las negociaciones con la Santa Sede. 

Prócer bolivariano 

Por su importancia excepcional para la historia del continente americano, se destaca su papel en el establecimiento de relaciones entre los nuevos países de América Hispana y la Santa Sede. Sus gestiones ante el Papa Pio VII y luego con León XII llevar.n al nombramiento de los siete primeros obispos .propietarios. de sedes en el territorio de la Gran Colombia y Bolivia, nombramientos que habrían de realizarse con obispos favorables de las sedes vacantes que trajo la revolución, así como también al arreglo pacífico de los asuntos eclesiásticos perturbados por la política, y finalmente a la aceptación de las nuevas repúblicas por Roma.

A solicitud del gobierno de Colombia, el Sumo Pontífice Le.n XII, promovió en diciembre de 1828 al Obispo Lasso de la Vega de la Diócesis de Mérida a la de Quito, siendo el propio Libertador Simón Bolivar quien pidió ese traslado.

El 7 de diciembre de 1819 hizo su entrada en Quito, donde fue recibido con gran esplendor. No obstante lo avanzado de su edad, se dedicó con diligencia a la tarea de organizar y enrumbar su diócesis.

Invirtió todo el a.o de 1830 en visitarla, llevando hasta los m.s apartados rincones la esperanza, la justicia, la convivencia y la fraternidad evangélicas. Medio año después, mientras realizaba la visita pastoral de su diócesis, celebró las exequias del Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre.

La muerte del Libertador acaecida en San Pedro Alejandrino, cerca de Santa Marta, Colombia, el 17 de diciembre de 1830 fue motivo de gran aflicción y profundo duelo para el Obispo Lasso de la Vega, quien en su honor celebró solemnes funerales el 17 de marzo de 1831 en la Catedral de Quito, siendo la última vez que ofició de pontifical.

Poco después, vencido por el peso de los años, agotadas sus fuerzas y energías, murió en Quito, el 6 de abril de 1831, con fama de patriota y de santo.

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