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Rogelio y Olga, eternamente novios

Quienes conocen a Rogelio y Olga de Aizpurúa, un matrimonio de 30 años – activos y comprometidos en el Movimiento de los Focolares- pudieran pensar que seguramente se conocieron en alguna parroquia en sus a.os de juventud.

Pero resulta que ambos les encanta bailar, y precisamente quedaron prendados uno del otro en un baile de los Carnavales de Las Tablas, en 1987.

Compartir ese momento que tanto les apasiona desde que se vieron por primera vez, ha sido una de las herramientas para mantener viva la llama en esta relación. “Para nosotros es casi obligación salir juntos, a solas, desde ir a comer un helado, al cine o buscar la oportunidad para ir a bailar ha sido fundamental en nuestro matrimonio.

Fue un tema que trabajamos desde un principio en esta relación” relata Olga asegurando que la vida misma a través de los años les ha respondido que ciertamente ese era y es el camino.

Con tres hijos peque.os era un poco difícil cuadrar el momento, pero organizándose, incluyendo a Dios en los planes y teniendo la disposición siempre fue posible la ocasión.

Ya siendo esposos participan desde hace 28 años en el Movimiento de los Focolares, un apostolado que busca colaborar con la construcción de un mundo más unido, impulsados por la oración de Jesús al Padre “que todos sean una cosa sola” (Jn. 17, 21).

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