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Palabras y hechos al estilo de Jesucristo

Tal vez demasiadas veces los cristianos de hoy ponemos exagerada atención a la norma que prohíbe hacer esto o aquello, o que indica que se hace así y no asá. Con esa actitud, una multitud de hermanos y hermanas quedan fuera de nuestro afecto y de la misericordia de la Iglesia.

Esta semana, la Palabra sugiere mirar menos la costumbre y más al necesitado; menos el rito y los reglamentos, y más las circunstancias que cada vez con más fuerza piden una Iglesia en salida y menos acartonada.

La religión que Jesús convirtió en vida pone la vida humana en el centro. La vida está por encima de la ley, y no al revés

Habrá quien se rasgue las vestiduras. En tiempos de Jesús también ocurrió eso. Pero el Mesías no se detuvo e impuso los gestos que hicieron palpable el Amor de Dios.

Dios desea y puede actuar aun por encima de las normas, recuperando la vida y la dignidad de sus hijos e hijas. Ese es el parámetro, y quien se llama cristiano no puede llevar una vida contraria a ese modelo.

Jesús resaltó entre todos los hombres religiosos de su tiempo porque rompió no solo las costumbres, sino las rígidas normas religiosas de su tiempo. Pero no lo hizo por pose o como declaración política, sino como expresión de Amor. Nos quiso mostrar cómo es Dios, y lo logró.

Por ello la norma en la vida de cada cristiano debe ser esa, el Amor, y ninguna otra.

El buen cristiano pone a la persona por encima de la ley, incluso de la ley religiosa, porque así lo hizo su Maestro.

No se trata de anarquía, sino que quitarle el almidón a una Iglesia que a veces se esconde detrás de las leyes para mantenerse cómoda, sin sudar, sin dar la mano a tanta gente sola y necesitada.

¡Ánimo!

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