Las Iglesias de ambos países articularon esfuerzos para acompañar a niños y adolescentes migrantes, fortaleciendo la pastoral de movilidad humana.
Marianne Colmenárez
La frontera entre Panamá y Costa Rica sirvió de escenario para un encuentro de solidaridad, oración y acompañamiento a las personas migrantes, con especial atención a niños y adolescentes, celebrado este jueves 17 de septiembre, como parte de las actividades de la 112ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado.
La jornada fue organizada por la Red Clamor Panamá y la Comisión Nacional de Movilidad Humana de Costa Rica, con la participación de personas migrantes, organizaciones que acompañan sus procesos y agentes de la Pastoral de Movilidad Humana de ambos países.

El Encuentro Binacional de Fronteras comenzó en la capilla Nuestra Señora de los Ángeles, en La Loma, Costa Rica. Desde allí, los participantes realizaron un recorrido hasta el punto fronterizo, donde llevaron a cabo un gesto simbólico como expresión del compromiso de ambas Iglesias con las personas que viven las distintas realidades de la movilidad humana.

Posteriormente, en la capilla Inmaculado Corazón de María, ubicada en la comunidad de Canoas Internacional, barriada Villa Flores, del lado panameño, celebraron una Eucaristía concelebrada por monseñor Daniel Blanco, presidente de la Pastoral de Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal de Costa Rica, monseñor Juan Miguel Castro Rojas, obispo de la Diócesis de San Isidro de El General y monseñor Luis Enrique Saldaña, obispo de la Diócesis de David.
El encuentro se enmarca en la 112ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, que se conmemorará el 27 de septiembre bajo el lema propuesto por el Papa León XIV, “Incluso uno solo de estos pequeños” (cf. Mt 18,10).
Con este lema, la Iglesia pone su atención en los menores afectados por la migración y la huida, reconociendo las situaciones de vulnerabilidad que enfrentan y la necesidad de acogerlos, protegerlos y acompañar a sus familias.

Previo al evento, los organizadores exhortaron a vivir este encuentro como expresión de “una Iglesia unida que camina y trabaja en sinodalidad”, fortaleciendo la colaboración pastoral entre Panamá y Costa Rica, colocando en el centro a quienes atraviesan situaciones de movilidad humana.
La iniciativa también retomó la preocupación manifestada por el Papa Francisco en 2017 sobre la vulnerabilidad de los niños migrantes, como un llamado a impulsar un acompañamiento pastoral más cercano a ellos y sus familias.
Para ver la Celebración Eucarística:
