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Plan Panamá: iniciativa ciudadana post Covid

La presentación se realizó en el marco de un gran diálogo ciudadano virtual.   Durante 3 meses participaron en la construcción colectiva de este Plan,  a título personal y voluntario, varias centenas de ciudadanos, investigadoras/es ambientalistas, comunicadores/as, científicas/os, médicas/os, economistas, sociólogas/os, académicos/as, activistas de derechos humanos, líderes sociales y de pueblos indígenas, agrupados en 17 mesas,  trabajando propuestas en nueve (9) ámbitos, desde lo económico-productivo, ambiental, salud, ciencia, educación, derechos humanos, equidad de género, pueblos originarios, juventud, institucionalidad y democracia. Este instrumento de organización y acción ciudadana también contó con una revisión de pares especialistas en diferentes áreas específicas. Se realizó un proceso participativo, trabajado mediante reuniones virtuales a lo largo y ancho de todo el país, con personas que no resisten una vuelta a la estructura de desigualdad, desempleo, subempleo, informalidad laboral y concentración de riquezas depredadora de la naturaleza, que es llamada “nueva normalidad. Se dialogó desde el respeto a la diversidad de identidades y de prácticas sociales, bajo tres enfoques transversales: protección y respeto a la naturaleza; la plena vigencia de los derechos humanos, y la cero tolerancia a la corrupción. Las personas que de manera generosa participaron en su elaboración, lo hicieron desde el amor a Panamá, para tejer puentes de pensamiento y acción transformadora en medio del miedo a la muerte. 

Transformar el poder

Se trabajó con la convicción de que, si no se transforman las correlaciones de poder en Panamá. no se podrán realizar los cambios propuestos en el Plan. Para ello, se usó la metodología del marco de poder, (Jhon Gaventa.1980. Lissa Veneklasen y Valerie Miller 2002).

Poder visible, invisible y oculto

Las propuestas se clasificaron en aquellas que transforman el poder visible (instituciones, leyes, mecanismos formales de decisiones); Propuestas que transforman el poder invisible (valores, creencias, normas sociales y culturales, fundamentalismos), y las que transforman el poder oculto (fuerzas que mueven decisiones formales, el mercado, MCS, transnacionales, narcotráfico, etc.)

El poder transformador resiliente

Se refiere a la capacidad de asumir los retos del contexto y crear formas de enfrentarlos desde la ética personal y colectiva; crear nuevas formas de hacer política; capacidad de hacer propuestas creativas. Este poder que siempre ha estado presente en nuestras comunidades, organizaciones y pueblos tiene también diversos rostros que es importante reconocer.

Panamá necesita convertirse en un Estado de Derecho

Refundar nuestra sociedad y su forma de organizar la convivencia social que garanticen el principio de legalidad y los derechos fundamentales de toda la ciudadanía y de su relación con la naturaleza. Con la actual Constitución Política no podemos crear las condiciones de resiliencia y de cambios. 

Una sociedad con una cultura de integridad, 

Cultivar el pensamiento crítico, la igualdad sustantiva, sin violencias, ni discriminaciones: implica que todos los seres humanos sean tratados con igual respeto y dignidad ante la ley; que toda persona reciba los mismos derechos y beneficios e igualdad de oportunidades culturales y educativas para el desarrollo personal y colectivo en todos los ciclos de la vida.

Cambiar las reglas de juego

NEGOCIOS Hay intereses ocultos.

 

No podremos ser un nuevo país, cambiando solo lo formal, sin cambiar el rejuego de intereses ocultos que nuestros gobiernos por décadas han aceptado, manejando tras bastidores las decisiones que afectan a la ciudadanía, que secuestran los ejercicios democráticos y usan la administración pública como un mecanismo de acumulación y de hacer negociados con la impunidad de los corruptos y corruptores. 

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