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Un Plan pastoral al ritmo de Dios

Desde hace ya seis años, la celebración de la Semana de Pastoral en la Arquidiócesis se centra en un Plan pastoral orgánico y de conjunto con metodología prospectiva, cuya elaboración se inició en el año 2011, presentado en noviembre del 2014, publicado al año siguiente 2015 y ahora se encuentra en su etapa de ejecución.
Como años anteriores, la Semana fue también sectorizada. Las sesiones se celebraron en Panamá Oeste, Panamá Este, San Miguelito y Panamá Centro. El objetivo de la Semana, animada por el propio Arzobispo de Panamá, Monseñor José Domingo Ulloa, es que el principal fruto del Plan pastoral sea evangelizar en comunión y participación. “Un Plan que se tiene que revisar constantemente”, agregó.
Se recordó todos los procesos desde que el Arzobispo quiso renovar el Plan pastoral, no sin antes consultar y hacer un diagnóstico de la realidad. Así, después de descubierto el problema fundamental de la Arquidiócesis, crisis de identidad, se trabajó en valorar la propia identidad humana y de fe como personas en el año 2015; para el año 2016 y 2017 el aspecto comunitario: sensibilizarnos para reconocer y valorar la identidad humana y de fe como comunidad. Desde el 2018, en la segunda etapa, los valores a promover son la fraternidad y solidaridad.

Un proceso lento, pero seguro
Para el padre Miguel Ángel Kelller, iniciador de este Plan pastoral, el recorrido ciertamente ha sido lento, pero seguro. “El Plan tardó casi cuatro años en elaborarse porque abarca todo el pueblo de Dios que participó activamente y con entusiasmo desde sus inicios”, explicó.
Recordó el mandato del Documento de Aparecida que dice claramente que para que haya una pastoral orgánica y de conjunto es necesario tener un Plan pastoral desarrollado con la participación de los laicos, obispos y sacerdotes, y que tiene que revisarse continuamente.
El padre Keller también recuerda que el nuevo Plan pastoral es un intento de conversión de todos, y cita nuevamente al Documento de Aparecida que plantea la exigencia de una conversión pastoral de nuestra Iglesia, algo que el mismo papa Francisco ha repetido ya en varias ocasiones: no basta la conversión personal, es preciso una conversión comunitaria y social, es necesaria una conversión pastoral: cambiar y mejorar la forma de evangelizar.
Precisamente por lo antes expuesto – señala el religioso agustino– la acción pastoral de la Iglesia no puede estar marcada por la desorganización y el individualismo, de ahí la importancia del Plan pastoral, y su debida continuidad y revisión constante.
Y advierte que esa continuidad, igualmente, irá despacio. “El tiempo de Dios no tiene prisa, está previsto que si en una etapa o fase no se consiguen las metas o no hay la participación deseada pues se alarga un poco, lo importante no es hacerlo rápido, sino bien”, aseguró.

Semana de Pastoral 2017
Han pasado casi siete años desde que se inició este sueño de tener un Plan pastoral, con el propósito de que Dios reine, que se haga su voluntad en la tierra como en el cielo, que los valores del reino: verdad, vida, santidad, gracia, libertad, justicia paz, amor se hagan realidad.
En esta Semana de Pastoral recientemente celebrada, se va caminando hacia esos objetivos y se encuentra en la primera fase que abarca tres años: 2015, 2016, y 2017. En ese tiempo se hizo un reconocimiento y valoración de nuestra identidad de persona humana y de fe, así como de comunidad y de pueblo.
“Cada año con sus respectivas fases cubrió uno de esos valores, y con esto tratar de superar la crisis de identidad personal y de fe”, manifestó Zita Pozo, miembro del equipo de Animación Pastoral (EDAP). Agregó que entramos a una segunda fase que va del 2018 al 2020 con dos grandes valores que son la fraternidad y la solidaridad, para superar nuestra crisis de identidad personal y de fe.
Esta laica comprometida también advierte que este Plan pastoral está estructurado por etapas y cada una a su vez tiene fases cuyo período podría estar cumpliéndose en 9 años porque cada fase tiene casi tres años.
“Vamos a iniciar la segunda fase de la primera etapa, y durante este período hay procesos de evaluación por año para saber qué tenemos que ir potenciando, reorientando y creando por si hay algo que se está quedando por fuera”, explicó.

Puesta en práctica del
Plan pastoral
Para el padre Luis Núñez, Vicario de Pastoral de la Arquidiócesis de Panamá, la conversión pastoral será posible realmente en la medida en que continuemos evaluando y programando la puesta en práctica del Plan pastoral en cada una de sus etapas y eso exige un buen ejercicio de conversión y fidelidad.
El Plan pastoral es un instrumento o herramienta al servicio de la conversión, indició el sacerdote. “Desde luego, esto no lo va a entender quien olvide todas las dimensiones de una verdadera conversión: personal, comunitaria, social y pastoral; ni lo podrá entender quien conozca sólo superficialmente el Plan pastoral, sin percatarse de que se trata de un camino global, radical y progresivo para renovar la vida y la acción del pueblo de Dios que peregrina en Panamá.
El padre Luis Núñez adelantó que dentro del Plan pastoral se integra la Jornada Mundial de la Juventud 2019. Asimismo, destacó las acciones significativas como signo de comunión y acercamiento a los alejados.

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