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¿Por qué si he ido a muchos retiros y encuentros, no tengo testimonio de la presencia de Dios? Kira

El Señor se manifiesta según la necesidad del alma, pues estamos pasando por situaciones distintas.

Dios se manifiesta de muchas formas, no porque no sintamos su presencia quiere decir que no está con nosotros o no escucha nuestra oración, si bien es cierto muchas son las personas que en los retiros o encuentros han descansado en el Espíritu, han llorado, hablado en lenguas o interpretado las mismas o simplemente experimentan paz en el silencio, esto no quiere decir que estas personas tengan más comunicación con Dios o que por no sentir nada soy indigno/a, el Señor se manifiesta según la necesidad del alma, pues todos estamos pasando por situaciones distintas.

Entonces, ¿por qué rezamos? Para responder, debemos saber qué es la oración. Una de las mejores definiciones proviene del Catecismo de la Iglesia Católica, que cita a Sn. Juan Damasceno: “La oración es la elevación del alma a Dios o la petición a Dios de bienes convenientes.” (CIC 2559) La oración es en realidad muy sencilla: Es voltear hacia Dios y alabarlo y amarlo simplemente porque es Dios. En otro libro, Sed de Oración, el Padre Philippe dice, “No rezamos porque deseamos a Dios o porque esperamos dones valiosos de nuestra vida de oración, sino, primero que nada, porque es Dios quien nos lo pide.”

Si Dios quiere recompensarnos con experiencias espirituales, maravilloso, ¡bendito sea Dios! Pero eso no es lo que debemos esperar. En nuestra oración, no debe haber expectativa alguna, solo nuestro fiel deseo de mantener la alianza eterna que Dios ha establecido con nosotros.

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