Curso BíblicoEspiritualidad

Una ventana entre la vida y la Biblia – los reyes y profetas

En ambos reinos, los reyes tomaron “el mal camino” e hicieron alianzas con reyes paganos.

La época de los reyes y profetas va desde el año 1025 al 587 a.C.  ¡Más de cuatrocientos años!  El escenario geográfico es Israel, sobre todo Samaría y Jerusalén.

Ante la crisis de la época tribal, el pueblo pidió un rey y eligió a Saúl.  A su muerte le sucedió David quien conquistó la ciudad de Jerusalén y la hizo capital de Israel.  Gobernó unos treinta años, conquistó muchas tierras y amplió el territorio.  Su virtud fue lograr la unidad de las doce tribus.

Le sucedió su hijo Salomón.  Su gobierno estuvo marcado por la explotación a los campesinos, cobro de impuestos, centralización del poder en el templo y en la corte.  Este estilo de gobierno llevó a la ruptura de la unidad del Reino.

En el Norte se organizaron, como reino aparte, diez de las doce tribus del pueblo de Dios.  Pero en el Reino del Norte, la mayoría de los reyes “tomaron el mal camino” e hicieron alianzas con los reyes vecinos para satisfacer sus deseos de grandeza.

Los profetas hablaron de un Dios que quiere misericordia y no sacrificios.

En el Reino del Sur, también la mayoría de sus reyes hicieron el mal ante los ojos de Dios, con excepción de Ezequías y Josías, quienes promovieron reformas religiosas y políticas. 

La experiencia de Dios es doble:  por un lado, está la experiencia de Dios en el templo, cada vez más ritual y de culto vacío, muy cercana a la conducta de los reyes, terratenientes y comerciantes.  Por otro lado, aparece la experiencia de los profetas que hablan de un Dios de la justicia, que quiere misericordia y no sacrificios.

Los libros que nos hablan de esta época son:  1-2 Samuel; 1-2 Reyes; 1-2 Crónicas y varios libros proféticos.

 

Surgieron los profetas

Los profetas denunciaban la mala distribución de la riqueza y las idolatrías.

En ambos Reinos, los líderes políticos traicionaron al pueblo y fue habitual la mala distribución de la riqueza.  Surgió la denuncia profética sobre la cuestión del hambre del pueblo y su única convicción es que los bienes de la creación son para todos por igual.

Por eso, los profetas se levantaron para denunciar las injusticias e idolatrías:  Elías y Eliseo, Amós y Oseas son un buen ejemplo de esta denuncia en el Norte.

Los profetas que más se distinguieron en el Reino del Sur fueron:  Isaías, Miqueas, Jeremías, Habacuc y Sofonías.

EXHORTACIÓN APOSTÓLICA POSTSINODAL

“CHRISTUS VIVIT”

 (239-241)

Siempre misioneros

ACCIÓN. La Pastoral Juvenil debe ser siempre una pastoral misionera.

No hace falta recorrer un largo camino para que los jóvenes sean misioneros.  Aún los más limitados, débiles y heridos pueden serlo a su manera, porque siempre hay que permitir que el bien se comunique, aunque conviva con muchas fragilidades.

Un joven que va a una peregrinación a pedirle ayuda a la Virgen e invita a un amigo o compañero para que lo acompañe, con ese gesto, está realizando una valiosa acción misionera.  Si escuchamos al Espíritu, entenderemos que la Pastoral Juvenil debe ser siempre una pastoral misionera.

Los jóvenes se enriquecen mucho cuando vencen la timidez y se atreven a visitar hogares; así toman contacto con la vida de la gente, aprenden a mirar más allá de su familia y de su grupo y comienzan a entender la vida de una manera más amplia.

Al mismo tiempo, su fe y su sentido de pertenencia a la Iglesia se fortalecen.  Las misiones juveniles, que suelen organizarse en las vacaciones luego de un período de preparación, pueden provocar una renovación de la experiencia de fe e incluso serios planteamientos vocacionales.

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