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Procuremos ser siempre sencillos y humildes de corazón

Maribel nos pregunta cómo podemos praticar la humildad. La Biblia nos da muchos de los ejemplos que sobre esta virtud.

Una de las cualidades que describe a Jesucristo es la humildad, pero ¿cómo podemos ser igual de humildes que Él? Citemos algunos de los textos bíblicos que hablen sobre la humildad:

“No hagan nada por espíritu de discordia o de vanidad, y que la humildad los lleve a estimar a los otros como superiores a ustedes mismos”, Flp. 2:3. El Señor nos pide, pues, que al hacer buenas acciones las hagamos de corazón y no para ser aplaudidos por los demás o para creernos mejor que nuestro prójimo.

“No se preocupen tanto por lucir peinados, rebuscados, collares de oro y vestidos lujosos, todas cosas exteriores, sino que más bien irradie de lo íntimo del corazón la belleza que no se pierde, es decir, un espíritu gentil y sereno. Eso sí que es precioso ante Dios”, 1 Pedro 3:3-4. La humildad nace del corazón, de qué nos sirve la apariencia, la vanidad, si en nuestro interior está todo lo que realmente agrada a Dios. Busquemos pues tener un espíritu dispuesto a servir siempre a los demás.

Tere sigue contestando las preguntas que le hacen nuestros asiduos lectores.

“Entonces, sentándose, llamó a los Doce y les dijo: «El que quiere ser el primero, debe hacerse el último de todos y el servidor de todos”, Marcos 9:35. Debemos también tener el don de servicio, antes de pensar en nosotros, pensar en las necesidades de mi hermano/a.

Esto son solo 3, de muchos, de los ejemplos que nos da la Biblia sobre la humildad. Te invito también a rezar las letanías de la humildad, estas nos servirán de guía para parecernos más a Jesús.

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