CatequesisEspiritualidad

Propuesta espiritual para niños

Diferentes estudios psicológicos indican tener una base espiritual puede ayudar a los niños a desarrollar estabilidad emocional pues les da fuerza interior para manejar mejor los momentos difíciles. Además, estimula la formación de valores como la fe, la esperanza y la fortaleza. Es una forma de tener paz, tranquilidad y de ser más feliz.

Para trabajar la espiritualidad con los niños, lo primordial es que el catequista mantenga una relación auténtica y profunda con Dios, porque nadie da de lo que no tiene. Cultivando su propia espiritualidad, el catequista inspira a los niños a imitarle. Logrado esto, es necesario dedicar espacios en la catequesis para la oración y la meditación de la Palabra de Dios, de manera seria, enseñándoles que estamos ante la presencia de Dios. También, hay que hablarles de los valores como el perdón a quien nos ofenda o haga daño, la humildad para aceptar que todo proviene de Dios, la solidaridad con los más necesitados, la tolerancia ante los errores de los demás, entre otros. En la oración, debe estar siempre presente el agradecimiento por la vida, la familia, la salud, los alimentos y tantas cosas que recibimos de Dios. Es bueno realizar con los niños visitas a los orfanatos, hogar de ancianos, o visitar a personas enfermas o ancianas en las comunidades. Eso ayuda a valorar la vida y lo que tenemos.

Otra manera de cultivar la espiritualidad es enseñar a los niños a amar y respetar la naturaleza, porque es creación de Dios; especialmente si realizamos pequeños encuentros espirituales en un jardín o área verde. Y, lo más importante, empezar a crear pequeños espacios de adoración ante el Santísimo. Llevarlos al Sagrario o mejor aún, ante el Santísimo expuesto, y enseñarles a adorarlo por 15 minutos o media hora, una o dos veces al mes.

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