ComunidadEducación

Retorno físico a las escuelas despierta sentimientos encontrados

El comienzo de la escuela o de un nuevo año académico puede ser estresante en circunstancias normales, y mucho más en mitad de una pandemia mundial.

MONTGOMERY A. JOHNSON MIRONES, OCDS

Luego de más de un año, el Ministerio de Educación ha dado la señal de la posibilidad de un retorno físico a las escuelas del país de forma “gradual, escalonado y cotextualizado”, en una modalidad semi presencial, que despierta sentimientos encontrados. Veamos qué implica esta modalidad.

Retomar una rutina

Para todos implica retomar una rutina “normal”, perdida desde hace más de un año. Acostumbrar el cuerpo a levantarse más temprano, buscar transporte, para algunos incluso significará que tendrán que comprar ropa y uniformes. Tantas prácticas que dábamos solo como memorias de una era pasada. Con lo que costó comenzar a trabajar desde casa, nos acostumbramos. Ahora para unos, significa salir de su zona de confort para volver al horario de trabajo.

Familia

Para los que tienen niños chicos en casa, o incluso hasta mascotas que gozaron de la presencia de sus amos las 24 horas durante la cuarentena, ahora es momento desapegarse. Muchos prescindieron de servicios de guarderías o de nanas, porque simplemente no era necesario. Para maestros que también son padres de familia, y con niños chicos que quizá no estén en edad escolar, o que siéndolos, no irán a la escuela de forma habitual, toca volver a buscar alguien que cuide de sus hijos en la ausencia de sus padres. No solo será un gasto no presupuestado, sino también un riesgo de salud al tener que ampliar su burbuja domiciliaria.

Ante la reapertura
  • Humanidad. Hay ganas e ilusión de regresar a la escuela, pero al mismo tiempo temor, pues el riesgo está latente, el virus no ha desaparecido.
  • Cada escuela, su comunidad y región tendrán realidades propias, por las que al generalizar podemos herir al desconocer otras realidades.
  • Por una parte, las necesidades legítimas de los educadores, y las necesidades que tienen también los propios estudiantes.

Inversión

Tanto para el Estado como los colegios particulares, implica una inversión milenaria en adecuaciones a la infraestructura adaptadas a la bioseguridad. No es que antes no era una obligación del Estado de mantener a los planteles bien provistos; si antes había mora, ahora la obligación es más urgente. Se invertirá en mobiliario, termómetros, dispensadores de gel, lavabos de cero contacto, abanicos o purificadores de aire, señalización, alcohol, mascarillas para el personal, y una serie de aditamentos adicionales, todo en aras de proveer el ambiente más seguro posible. Quien afirme que la educación particular le sobra el efectivo y que no ha sido perjudicado por la pandemia ignora bastante.

Metodología

Ahora que la mayoría de los maestros ya son expertos en las herramientas de educación a distancia, tendrán un nuevo reto: tener un salón dos en uno. A un grupo le estará dando la clase de forma directa y presencial, y también tendrá un público remoto, a quienes se les transmitirá la clase virtualmente. A unos y otros les debe la misma atención y dedicación.

Responsabilidad y disciplina

Que no haya una falsa sensación de seguridad y de ser invencibles, incluso habiendo sido vacunados. Una vacuna no nos exime de cuidarnos, y cuidar de los demás. Que las reglas de higiene (que no son nuevas) y de distanciamiento no se conviertan en un problema disciplinario. Ningún docente, que es ser humano y persona de familia, querrá exponer su salud por llamarle la atención a estudiantes que incumplan con las reglas de bioseguridad. Por favor, tengamos la consideración de unos y de otros. No expongamos a nuestros estudiantes, ni a nuestros educadores. Basta un instante de descuido, a conciencia o no, para que alguien pueda infectarse.

REGRESO A CLASES. Tanto para el Estado como para los padres de familia, implica una inversión.

Aprendizaje

El éxito dependerá de todos: padres, colegio, y estudiantes. Todos tienen responsabilidad, basada en la protección solidaria, sentido común y practicidad. Si después de este año, como humanidad, seguimos en la misma espiral egoísta de pensar en mí solamente y no en el bienestar colectivo y solidario, pues tantas dificultades habrán sido en vano.

Genera opiniones encontradas retorno físico a las escuelas de forma “gradual”.

Busquemos siempre la verdad y luz, esa que es Cristo quien nos advirtió de los peligros de la cizaña. Pidámosle fe firme, esperanza confiada y caridad sin límites, para que estemos unidos por una causa común: el Panamá que liderarán nuestros hijos y estudiantes mañana.

Artículo anterior

Sensibilización y promoción de la Asamblea Eclesial

Siguiente artículo

Inicia proceso de escucha de la Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe