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Retos y competencias del maestro hoy

La digitalización del maestro es mucho más que solo presentar sus clases a través de una aplicación audiovisual, llámese PowerPoint o Prezi.

Montgomery A. Johnson M.

Nuestro nivel de cultura depende de una multiplicidad de factores, que van formando nuestras personalidades a través de la vida.  Los principales protagonistas que influyen en nuestro carácter y forma de ser son nuestros primeros maestros y catequistas: papá y mamá. Nuestra primera escuela e iglesia, es el hogar. De este dependen principalmente la educación, en principios y valores, que servirán como tarjeta de presentación por siempre.

Una vez que nos presentan en el Pre Escolar, incluso desde las tempranas edades del maternal, comienza a forjarse otro tipo de educación; y a través de los 14 años de educación formal preuniversitaria, aprenderemos competencias, más de índole académica, pero siempre estaremos reflejando, lo que hemos aprendido en casa: los valores que sostendrán nuestras vidas.

Aquí reflexionaremos sobre las características de quienes facilitan esta educación escolar, y luego la superior: los maestros y profesores. Dependiendo del tipo de estudio que se haga, y la corriente pedagógica que siga, podremos encontrar muchas, entre competencias, habilidades y otros.  

Digitalización y las TICs 

La gran mayoría de los docentes actuales, nos criamos en una era predigital, o en los albores de esta con la llegada del internet. Muchos disfrutamos aprendiendo con visitas a las bibliotecas y revisando enciclopedias. Nuestros estudiantes ven esta práctica, como un hecho histórico; y aunque las bibliotecas serán siempre un refugio del saber y del conocimiento, los estudiantes acuden más a ella para investigar o trabajar digitalmente.  La digitalización del maestro es mucho más que solo presentar sus clases a través de una aplicación audiovisual, llámese PowerPoint o Prezi. El docente de hoy está obligado a, no solo saber usar herramientas informáticas comunes, sino hacer la tecnología parte integral de la clase. El maestro ha de hacer uso efectivo de aplicaciones online y sitios que motiven al estudiante a aprender más, investigar mejor, y abrir el deseo de ir más allá del libro y las explicaciones que brinda el maestro.

Adaptabilidad a los cambios

Aunque con preparación informática, hasta los más duchos y tecnológicos, los maestros hemos tenido que dar saltos cuánticos en plataformas digitales no antes exploradas, para ponernos a tono con la digitalización de las clases a causa del cierre de las escuelas físicamente hablando. Esto ejemplifica de forma englobada un caso en que los maestros tienen que ser lo suficientemente flexibles para adaptarse cómodamente a los cambios, sin que esto implique la disminución de sus estándares de exigencias académicas. Para quienes se hayan resistido a este cambio, con razones más o menos justas, se habrán quedado atrás, porque los métodos pedagógicos ya apuntaban, desde hace mucho tiempo atrás en la necesidad de ir digitalizando la educación y llevarla a planos más virtuales, pero siempre con el acompañamiento del maestro.  El maestro tiene que adaptarse al tiempo, el contenido de su materia variará poco a poco cada año, pero las metodologías y formas de evaluación cambian vertiginosamente, tenemos que aprender a modificar y reinventarnos para no perder relevancia. 

Otro caso muy importante es adaptarse a una necesidad de aprendizaje de tipo individual. Aunque en la práctica de un grupo regular de hasta 35 estudiantes, el maestro no podrá sentarse uno por uno, porque tampoco es una tutoría, sí deberá reconocer las formas especiales que algunos estudiantes aprenden. Conocer tanto a los que necesitan una guía más minuciosa, así como aquellos que lo necesitan menos, no abandonarlos y poder brindarle las actividades que hagan mayor aprovechamiento de su intelectualidad.

Enseña para aprender

El maestro ya debe caracterizarse más por enseñar para aprender a utilizar y crear por sí mismo información, que enseñar para saber información y registrarlas en nuestra mente.  La educación bancaria, de “depositar datos” para luego hacer un “retiro de datos”, en forma de un examen, cambió hace buen tiempo. En todas las materias, algunas más que otras, habrá más competencias de saber conocer que de saber hacer, todas tienen elementos de tipo teórico. Pero también es cierto que, de todas, podemos extraer utilidades prácticas y que son relevantes para nuestra vida diaria en sociedad. No es la cantidad de actividades y trabajos que se asignen que dará mayor seguridad de aprendizaje, sino la calidad de estas y la forma que el maestro demuestre su relevancia.

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