Opinión Clero

San Óscar Arnulfo Romero: Profeta en el gran ́Pulgarcito ́ de América

Un miércoles 15 de agosto de 1917, día glorioso y mariano, día de la Asunción de María, nació Óscar Arnulfo Romero y Galdámez.

El contexto económico, político, social y eclesial en el que actuó san Óscar Arnulfo, fue bajo una dictadura militar, y un ambiente hostil de crisis política y social, que desembocó en la década de 1980 en la guerra civil de El Salvador. Así estaba El Salvador y varios países de América Latina en tiempos de nuestro mártir y profeta Óscar Arnulfo Romero. 

Ante la situación que vivía El Salvador, monseñor Romero sintió compasión por su pueblo. Aunque era tímido, como tímido era el profeta Jonás. Algunos lo calificaron como un ́Jonás para América Latina ́. El verdadero pastor escucha lo que Dios ha escuchado siempre cuando su pueblo sufre: ́ ́Bien vista tengo la aflicción de mi pueblo en Egipto, y he escuchado su clamor en presencia de sus opresores; pues ya conozco sus sufrimientos ́ ́ (Éxodo 3,7). Es así que su lema episcopal ́Sentir con la Iglesia ́, se hizo vida en él y en el pueblo salvadoreño. 

Óscar Arnulfo Romero fue nombrado el 3 de febrero arzobispo metropolitano de San Salvador, por san Pablo VI, tomando posesión canónica de esa amada grey el 22 de febrero del mismo año. Sus homilías eran transmitidas por radio ́YSAX. En sus homilías, Romero denunciaba lo que nadie, en ese tiempo, se atrevía a denunciar. Únicamente él alzaba su voz para defender a su pueblo. Monseñor Romero tenía muy incrustado en su corazón las célebres palabras del papa Pío XI: ́ ́La misión de la Iglesia no es desde luego política, pero cuando la política toca el altar, la Iglesia defiende el altar ́ ́. 

En sus homilías, san Óscar Arnulfo habló de temas como: la fe en Dios, el seguimiento de Jesús, el sentir con la Iglesia, la Doctrina Social de la Iglesia y el llamado perenne a la conversión. Como un tesoro inconmensurable y espiritual, san Óscar Arnulfo Romero, nos dejó alrededor de 200 homilías dominicales, sin contar las del día a día. Sus enseñanzas no han perdido el brillo de la novedad, pues en cada homilía está la palabra viva y eficaz de un pastor que se dejó guiar por la luz del Espíritu Santo. Sus homilías proféticas animaron y llenaron de esperanza a un pueblo oprimido y deseoso de su liberación. La vigencia de cada homilía consiste en que la palabra era profética, y eso hizo el ́resonar de Dios ́ en el pueblo sufriente. Su última homilía fue titula- da la ́Homilía de fuego ́, homilía sonora y vibrante, en la que gritó: ́ ́En nombre 

de Dios pues, y en nombre de este sufrido pueblo, cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios: Cese la represión ́.

El sacrílego asesinato del arzobispo Óscar Arnulfo Romero y Galdámez, ocurrió un lunes 24 de marzo de 1980, al caer la tarde, en la capilla del Hospital ́Divina Providencia ́ de San Salvador. Una detonación efectuada por el homicida, suboficial Marino Samayor Acosta, a quien le pagaron la cantidad de 114 dólares para realizar el magnicidio, impactó en el noble corazón del purpurado. El autor intelectual y cerebro de la operación: el mayor Roberto d’Aubuisson Arrieta. 

La solemne ceremonia de canonización fue celebrada por el papa Francisco, el do- mingo 14 de octubre de 2018, en la bellísima Plaza de San Pedro, en la ciudad del Vaticano. 

¡Viva el mártir y profeta de América Óscar Arnulfo Romero! 

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