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Estamos en tiempo de Cuaresma, no perdamos la fe y la esperanza

Empezaremos ésta reflexión dejando claro que Dios, no manda desgracias ni tragedias , no es un Dios castigar sino de amor, las permite por un motivo para llamar nuestra atención y pongamos freno para evitar caer al abismo o despeñadero. 

Estamos viviendo una crisis sanitaria a nivel mundial con esta pandemia, que ha invadido a una gran cantidad de países y todavía la ciencia no da con la cura. 

Pero, esta situación se presenta en plena cuaresma y ha llenado de pánico y angustia a muchas personas que dicen ser vulnerables por su edad y condición al padecer, de alguna enfermedad crónica 

Nosotros como cristianos católicos debemos tener una actitud de acuerdo a nuestra fe, y no perder jamás la esperanza en la misericordia divina, y más ahora que estamos en este santo tiempo de cuaresma, recordemos qué conmemoramos la pasión, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo. A pesar de la pandemia del coronavirus, no es señal de castigo ni abandono de Dios, el hecho de que, está crisis se haya dado en cuaresma tiene un mensaje para nosotros, porque tal vez no podamos asistir por prevención, a los actos religiosos acostumbrados, que tal vez hacíamos rutinariamente por cumplir, en cambió, tener que acatar las medidas de prevención dadas por las autoridades civiles y religiosas, es cierto que nos veremos limitados pero, es en ese momento cuando debemos demostrar a Dios, lo mucho que esperamos en su misericordia, y no dudar de su amor culpándolo de lo que vivimos, si al contrario él no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y se salve. Aunque tengamos un familiar o conocido contagiado, cuaresma es tiempo de con- versión y penitencia aprovechemos lo que vivimos y ofrezcámoslo a Dios, sin perder la esperanza en un mañana mejor, porque en la medida que seamos responsables y cooperemos cuidándonos y cuidando a los otros tengamos fe de que, esta prueba pasará pronto. 

Se trata de un momento duro y una prueba de la cual hemos de salir victoriosos por nuestra fe y esperanza que han de expresarse en nuestra caridad y solidaridad. 

Dios gobierna el mundo y la oración es nuestra mejor aliada en estos momentos. Debemos intenticarla para que pronto se termine esta pandemia. 

Como creyentes en Cristo, ponemos nuestra confianza en las manos de nuestro 

Creador y Salvador, confiando en la poderosa intercesión materna de la Santísima Virgen María. Por lo tanto, invitamos a todos los panameños y personal que viven en nuestro país a intensificar la oración personal y familiar: 

Lo último que debe perder un cristiano en momentos de crisis es la esperanza, y menos en este tiempo donde Cristo se sacrificó para darnos esperanza en alcanzar la Vida Eterna. Si venció a la muerte tengamos fe que vencerá al coronavirus. 

Invitamos a todos los hermanos de nuestra nación a que nos acerquemos más a Dios. En estos tiempos de crisis sanitaria hemos de recordar que el Señor está en medio de nosotros y no nos abandona. Él ‘es la roca que nos salva’. 

Para finalizar mi comentario, exhorto a la población en general a tomar las precauciones debidas para evitar el contagio. 

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