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¿Se perdona una infidelidad?

Una infidelidad dentro del matrimonio puede resultar letal. Las consecuencias son en muchos casos irreparables. El matrimonio entre sus fundamentos tiene la exclusividad entre los cónyuges, teniendo en cuenta que este pacto se da por libre voluntad entre los involucrados.

El adulterio no es causa de conflictos, es consecuencia de dinámicas disfuncionales, de sumergirse en el mar de las rutinas, de perder el interés en cultivar espacios para dos, de desconectarse en la intimidad sexual, de anular la vida espiritual y sacramental, entre muchas otras.

Nada justifica una infidelidad; no existe motivo suficientemente de peso para avalar la ruptura de la lealtad prometida en el altar. Esta experiencia desagradable, incómoda y dolorosa, puede convertirse en la oportunidad para transformar y renovar la dinámica matrimonial, llevándola a niveles saludables.

La Biblia habla de perdonar, y en reiteradas ocasiones nos invita a lo mismo. “Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo”.(Ef 4,32)

Existe una fuerte tendencia actual a abandonar el matrimonio ante las crisis o situaciones de conflictos que se puedan presentar. Como especialista en terapia de parejas y familias, puedo garantizar un matrimonio saludable si ambos se disponen a emprendercambios significativos, que se traduzcan

en hacer que el vínculo sacramental perdure hasta que la muerte los separe.

El perdón es posible y tiendo a comparar el perdón de una infidelidad, con algunos de los pasos para el sacramento de la confesión:

•Hacer consciencia de la acción cometida.

•Dolor y arrepentimiento de haberse fallado y causado dolor a su cónyuge.

•Propósito de enmendar y no repetir esta experiencia.

Mi recomendación, luego de decidir mantener la vinculación, es someterse a terapia de pareja, y acompañamiento espiritual.

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