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Secretarias parroquiales son el primer rostro de la Iglesia

Secretarias parroquiales son el primer rostro de la Iglesia

En cada gesto y en cada palabra, las secretarias parroquiales tienen la oportunidad de hacer visible el rostro acogedor de la Iglesia y de convertirse en instrumentos de esperanza para quienes más lo necesitan.

 

Karla Díaz

Blanca Delgado es secretaria de la parroquia Medalla Milagrosa en Alcalde Díaz y comparte, con sencillez y convicción, lo que significa desempeñar esta labor dentro de la Iglesia.

Esta colaboradora parroquial está convencida de que no se trata solo de un trabajo, sino de un verdadero servicio a la comunidad.

“Para mí es un orgullo ser secretaria, porque es un servicio que muchas personas con necesidades espirituales llegan buscando y uno puede orientarlas”.

Con ocho años de experiencia en la parroquia, Blanca ha aprendido que su rol va mucho más allá de lo administrativo. En su día a día, recibe personas que atraviesan momentos difíciles, especialmente cuando han perdido a un ser querido.

“Uno trata de darles una luz, una paz, porque a veces vienen muy desesperadas”, explica.

Blanca destaca que la actitud con la que se recibe a cada persona marca la diferencia. Saludar con alegría, escuchar y brindar una respuesta oportuna puede transformar la experiencia de quien llega a la parroquia.

“Muchas personas se van tranquilas después de recibir una orientación. Si uno tiene vocación de servicio, este trabajo le satisface, porque se trata de ayudar a los demás, sin importar su condición”, comenta.

 

Una vocación que nace del corazón 

Con un saludo fraterno y agradecido, monseñor José Domingo Ulloa, arzobispo de Panamá, dirigió un mensaje profundo y cercano a las secretarias y secretarios parroquiales, reconociendo la importancia de su labor dentro de la vida de la Iglesia.

El arzobispo destacó que su misión, aunque muchas veces pasa desapercibida, es esencial.

“Hoy quiero detenerme, no solo para dar orientaciones, sino para reconocer, valorar y fortalecer vuestra misión”.

Monseñor Ulloa insistió en que muchos colaboradores de la Iglesia aún no dimensionan el verdadero alcance de su servicio. En ese sentido, recordó que todos son agentes de pastoral, llamados a comprender la grandeza de su vocación dentro de la comunidad eclesial.

Uno de los puntos centrales de su mensaje fue el papel clave que desempeñan las secretarias parroquiales como primer contacto con los fieles.

“Antes de encontrarse con el sacerdote, antes de participar en una misa, la mayoría de las personas se encuentra primero con ustedes”, afirmó.

Por ello, recalcó con firmeza: “Ustedes son el primer rostro de la Iglesia”, un rostro que puede abrir puertas o cerrarlas. En este sentido, subrayó la importancia de la actitud con la que se recibe a cada persona, recordando que cada encuentro nunca es neutro: puede convertirse en una experiencia de acogida o de rechazo.

 

Acoger desde la realidad

del otro

El arzobispo también invitó a tomar conciencia de la realidad con la que llegan las personas a las parroquias. Muchas lo hacen cargadas de dificultades, problemas familiares, crisis personales, situaciones económicas complejas, duelos o, incluso, heridas causadas por la misma Iglesia.

“Una sonrisa puede sanar, una palabra puede orientar y un gesto puede devolver la esperanza”.

Monseñor Ulloa enfatizó que el rol de las secretarias no debe reducirse a lo administrativo. Aunque existen documentos, normas y procesos, detrás de cada trámite hay una persona con una historia. “Su trabajo es una verdadera misión pastoral”, señaló.