Plan Pastoral

SEMANA I DE ADVIENTO Tema: Conversión eclesial

Es necesario despertar y estar vigilantes para descubrir la presencia del Señor en nuestra vida y caminar con Él y hacia Él.

Recordando el Plan Pastoral

La pandemia ha interrumpido el anunciado proceso de preparación para la IV Asamblea Pastoral Nacional, cuya celebración habrá que posponer. Y este tiempo de espera es una buena ocasión para recordar y renovar nuestro Plan Pastoral Arquidiocesano, presentado precisamente por Monseñor José D. Ulloa el Primer domingo de Adviento de 2014.

Una vez más es preciso repetir que lo más importante del Plan Pastoral no son la metodología y los documentos, sino la espiritualidad de comunión y participación, en la que como Pueblo de Dios buscamos juntos lo que Seño quiere. El sueño de Dios sobre esta Iglesia que peregrina en Panamá, la inspiración del Espíritu Santo para hacer realidad el plan de Dios y responder al llamado que el mismo Señor y su Iglesia nos hace para vivir en actitud permanente de conversión.

El Plan Pastoral es un instrumento de conversión eclesial. Porque nos ayuda a conocer nuestra realidad con sus luces y sombras (Modelo de situación), reflexionar sobre la Iglesia que Dios quiere (Modelo ideal), tomar conciencia del camino a recorrer para pasar de lo que somos a lo que queremos ser (Modelo de diagnóstico) y diseñar un proceso concreto y progresivo para recorrer ese camino (Modelo operativo).

Todo ello para dejarnos moldear por el Señor, como el barro en manos del alfarero, para convertirnos y llegar a ser comunidad de discípulos misioneros comprometidos en la evangelización y el servicio del pueblo panameño.

¿Conocemos el Plan Pastoral de la Arquidiócesis? ¿Hemos participado en reuniones para ponerlo en práctica? ¿Qué podemos hacer para que se aplique mejor en nuestra comunidad, parroquia o movimiento?

La Palabra nos ilumina

Is. 63, 16-17-19; 64,1-2.7: Señor, Tú eres nuestro Padre, nosotros la arcilla y Tú el alfarero, somos todos obra de tus manos

1Cor 1,3-9: Dios es fiel, nos colma de sus dones, nos invita a esperar activamente su manifestación en nuestra vida.

Mc 13,33-37: Lo que les digo a Ustedes se lo digo a todos, ¡velen y estén preparados y vigilantes!

La Palabra nos hace reflexionar

En el santo tiempo de Adviento, toda la Iglesia espera al Señor. Cada comunidad cristiana está llamada a esperar y facilitar su venida. La esperanza en la venida del Señor es también un compromiso para anunciar su presencia y preparar su venida. A nuestro corazón, a nuestra familia, a nuestra sociedad. Los cristianos somos “facilitadores” de la presencia de Cristo.

La esperanza en la venida del Señor es un compromiso para anunciar su presencia y prepararnos.

En la Eucaristía aclamamos: Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección, ¡Ven, Señor Jesús! Una expresión de nuestro compromiso de hacer presente el mensaje, la vida, la muerte y la resurrección del Señor en medio de nuestro mundo de hoy. Para eso, el Señor nos llama a la conversión y al testimonio, para abrirle nuestro corazón y hacerle presente en Panamá, cada uno según nuestra vocación personal y siempre caminando en la Iglesia hacia la conversión y el compromiso pastoral.

La Palabra nos hace dialogar

            Siempre corremos el riesgo de pasarnos la vida entretenidos en mil cosas, pero demasiado hacia fuera, lejos de lo que verdaderamente da sentido a la existencia. Necesitamos despertar nuestra vida interior, abrirnos al misterio de Dios que habita en lo más profundo del corazón, descubrirlo a nuestro lado, en las personas que nos rodean y el trabajo que realizamos. Es necesario despertar y estar vigilantes para descubrir la presencia del Señor en nuestra vida y caminar con Él y hacia Él.

            ¿Dedicamos tiempo a la reflexión y la oración? ¿En qué momento he descubierto la presencia de Dios en mi vida? ¿Es para mí y mi familia el Adviento un tiempo especial de esperanza y conversión?

La Palabra nos hace orar

(sugerencia para añadir peticiones e invitar a la participación)

  • Por todo el pueblo santo de Dios (laicos, sacerdotes, obispos, Papa), para que el Adviento sea un tiempo de esperanza y conversión eclesial…
  • Por quienes no tiene trabajo, no tiene alimentos, no tienen familia, no tienen paz, para que confíen en el Señor y reciban ayuda de nosotros sus hermanos…
  • Por la Iglesia que peregrina en Panamá, por nuestras comunidades, para que en Adviento y siempre creamos, celebremos y anunciemos la presencia del Señor…
  • Por las víctimas de la pandemia y sus familiares, por quienes les sirven y ayudan, para que el Señor les de la paz y la salvación…

La Palabra nos hace actuar

(posibles compromisos)

  • Participar más activamente en la Iglesia, ser voluntario para el EPAP y otros ministerios
  • Cuidar especialmente la vivencia del Adviento en familia (corona de Adviento)
  • Pensar en dónde puedo descubrir y vivir mejor la presencia del Señor, estar vigilante a su voz, sus signos, su llamado…
  • Obras de misericordia
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