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SEMANA III DE ADVIENTO Conversión Social

Evangelizar es anunciar; orando conocemos a Dios; formándonos anunciamos su Palabra, para convertirnos y servir.

Recordando el Plan Pastoral

Si seguimos como estamos, seremos una Iglesia de muchos bautizados, pero pocos catequizados; de mucha religiosidad y espiritualidad, pero sin enfoque social; de muchos grupos, pero sin pastoral de conjunto; con muchos jóvenes alejándose cada más de la Iglesia; con muchas actividades puntuales, carentes de sentido procesual; con gran población católica congregada en los templos, pero lejos del resto de la sociedad; con menos vocaciones y sin serios programas pastorales; laicos formados, pero con poco compromiso misionero.

Queremos entonces que Dios reine, que se haga su voluntad en la tierra como en el cielo, que los valores del Reino (verdad, vida, santidad, gracia, libertad, justicia, paz, amor…) se hagan realidad progresivamente. Y en este mundo tan lleno de injusticias de todo tipo (sociales, económicas, políticas, judiciales…), en el que la fraternidad y la solidaridad se destruyen con tanta frecuencia por el egoísmo, el individualismo, el materialismo y la violencia, el testimonio y la construcción del reino de Dios pasan necesariamente por compromisos reales y prácticos, a todos los niveles, con la justicia, la fraternidad y la solidaridad. Es la hora de “menos predicar y más dar trigo”… Cada católico y cada comunidad tiene que interpelarse y buscar la forma de hacer reales estos compromisos. De lo contrario, la Iglesia perderá credibilidad, la fe se reducirá al ámbito puramente privado y devocional, la presencia y la misión de la Iglesia dejarán de ser evangelizadoras y de tener una presencia realmente significativa al servicio de la sociedad panameña presente y futura.

La Palabra nos ilumina
Isaías 61,1-2a.10-11: El Espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido.
1 Tesalonicenses 5,16-24: Estad siempre alegres. 
Juan 1,6-8.19-28: Éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe.

La Palabra nos hace reflexionar

Las angustias, las dificultades y los sufrimientos atraviesan la vida de cada uno, todos nosotros lo conocemos; y muchas veces, la realidad que nos rodea parece ser inhóspita y árida, parecida al desierto en el que resonaba la voz de Juan Bautista, como recuerda el Evangelio de hoy (cf Juan 1, 23). Pero precisamente las palabras del Bautista revelan que nuestra alegría se sostiene sobre una certeza, que este desierto está habitado: «en medio de vosotros —dice— está uno a quien no conocéis» (v 26). Se trata de Jesús, el enviado del Padre que viene, como subraya Isaías «a anunciar la buena nueva a los pobres me ha enviado, a vendar los corazones rotos; a pregonar a los cautivos la liberación, y a los reclusos la libertad; a pregonar año de gracia de Yahveh» (Papa Francisco, 17 diciembre 2017). 

La Palabra nos hace dialogar

Evangelizar es anunciar; orando conocemos a Dios; formándonos anunciamos su Palabra, para convertirnos y servir. Somos testigos del amor de Dios. Lo importante es evangelizar la vida desde el amor y con alegría, no con conceptos abstractos. El testimonio de vida es la primera forma de evangelizar, mantener viva la fe y construir el Reino. El servicio, compromiso del cristiano que sigue a Jesucristo. Para servir, hay que convertirse; las dos cosas van de la mano. Para evangelizar, hay que ser evangelizados antes. Por la falta de testimonio de los creyentes mucha gente ha dejado de creer, (Plan de Pastoral).

La lucha social implica una capacidad de fraternidad, un espíritu de comunión humana. La vida es un camino comunitario donde las tareas y las responsabilidades se dividen y se comparten en función del bien común. No hay lugar para la idea de individuo desligado de la comunidad o de su territorio, (Querida Amazonia, 20).

¿Como Juan Bautista, sé cuál es misión en la Iglesia, en el mundo?

¿Vivo y sirvo con alegría como nos dice San Pablo?

¿Soy testigo de Cristo, de qué manera?

¿Cómo ser buena noticia hoy para los pobres y los que sufren?

La Palabra nos hace orar (Oraciones espontáneas)

  • Por la Iglesia…
  • Por los gobernantes…
  • Por los pobres…
  • Por las familias…
  • Por los migrantes…
  • Por los enfermos…

La Palabra nos hace actuar (Tomada del Plan de Pastoral)

  • Disponibilidad de compromiso apostólico.
  • Deseo de formarse y de transmitir la fe.
  • Búsqueda de Dios y deseo de encontrar relevo de agentes de evangelización.
  • Testimonios de vida que contagian a otros.
  • Opción preferencial por los pobres.
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