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Una ventana entre la vida y la Biblia – cómo leer el Génesis

Los autores del Génesis no escribieron un tratado de historia ni de ciencias naturales.

Hay diversas formas de leer el Génesis, pero las más conocidas son tres:  las dos primeras son equivocadas, y la tercera es la acertada.  Las equivocadas son la lectura-interpretación al pie de la letra o literalismo, que mata el espíritu del texto.  Algunas personas, cuando leen los primeros capítulos del Génesis, interpretan al pie de la letra lo que allí nos dice, como si todo lo escrito fuera histórico.

Otra forma de leer la Biblia es hacerla desde un enfoque científico.  Esto es un error, porque la Biblia no nos proporciona datos científicos.  Es un libro de fe, que a través de poesía, símbolos y relatos quiere afirmar que todo viene de Dios y la razón de para qué estamos en el mundo.

Los textos bíblicos nos iluminan para saber para qué estamos en el mundo

En ambas, el error estriba en querer sacar del texto datos históricos y científicos, oponiendo a la verdad de la Biblia lo que dicen las ciencias sociales modernas.  La lectura e interpretación correcta es hacerlo desde los enfoques simbológicos, poéticos y narración.

Los capítulos 1-11 del Génesis no son estrictamente históricos.  De ellos no podemos sacar lugares, fechas o datos científicos concretos, porque sus autores no buscaban ofrecer ese tipo de información, aunque tratan ocho temas sobre los orígenes de la vida.  Es como si a un profesor de literatura le pidiéramos que dé clases de matemáticas.  Si es responsable, él no puede dictar una materia que no conoce.

Igual cosa sucede con la Biblia.  En estos capítulos trabajamos con símbolos, imágenes y poesía.  Por ejemplo, usa imágenes como los siete días, el barro, la costilla, el árbol, la serpiente… pero no podemos quedarnos en la imagen, sino que hay que entrar más allá y descubrir el significado de aquello.

Los símbolos

El símbolo es una imagen visible que nos relaciona con realidades no visibles.

En las diversas culturas, los relatos sobre los orígenes del mundo, de la vida, del mal… son simbólicos.  Pero todo símbolo esconde una verdad.

Los primeros capítulos del Génesis son muy particulares; por eso, hace falta tener unos criterios para su lectura.  Es como encontrar el ritmo y tono de una canción para cantarla de manera entonada; de lo contrario sería como un pasillo cantado como rock.

En el Génesis no buscaremos datos históricos fríos, sino el sentido simbólico válido para la vida y para sus relaciones interpersonales diarias.

EXHORTACIÓN APOSTÓLICA POSTSINODAL

“CHRISTUS VIVIT”

 (253-258)

Tu ser para los demás

Todos somos llamados por el Señor a participar en su obra creadora, prestando nuestro aporte al bien común a partir de las capacidades que recibimos.  Esta vocación misionera tiene que ver con nuestro servicio a los demás.  Todos somos una misión en esta tierra y para eso estamos en este mundo.

La vocación no es solamente trabajos que tengamos que hacer, aunque se expresa en ellos.  Es algo más, es un camino que orientará muchos esfuerzos y muchas acciones en una dirección de servicio.  De ahí la importancia del discernimiento de una vocación.

Para cumplir la propia vocación es necesario desarrollarse, hacer brotar y crecer todo lo que uno es.  No se trata de inventarse, de crearse a sí mismo de la nada, sino de descubrirse a uno mismo a la luz de Dios y hacer florecer el propio ser.

Este “ser para los demás” en la vida de cada joven, normalmente está relacionado con dos cuestiones básicas:  la formaciópn de una nueva familia y el trabajo.  Ambos deben ser objeto de un especial discernimiento.

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