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SER HIJOS

Las familias deben mantener una buena relación padres e hijos, para que exista comprensión y respeto.

El “ser hijos” implica una gran responsabilidad… ¿sabemos cuál es?  La realidad es que todos somos hijos, todos venimos de padres, aquellos que nos engendran, crían y cuidan para que luego nosotros hagamos los mismo con los nuestros. Así es el ciclo, que creó Dios y según su Ley nos invita a cumplir con no abandonar a nuestros padres. Como hijos esa es nuestra misión, de acompañarlos en todo momento a pesar de todo.

En todas las familias se debe mantener una buena relación padres e hijos es fundamental para que entre sus características también exista la comprensión y respeto. El apoyo y atención a los padres inicia desde que estás en casa con ellos y mucho más cuando llegan a su etapa de ancianos, allí necesitarán mucho más apoyo de ti a pesar de que tu puedas tener otras responsabilidades es parte de nuestro deber. Puede que se conviertan en padres, ya que se ocupa un sitio de responsabilidad, sin embargo, siempre permanece esa identidad de hijos. 

Dediquemos tiempo y atención a los nuestros, aquellos padres que estuvieron presentes en nuestra primera etapa y que nos ayudaron a conocer nuestra identidad y lo que somos hoy. Ese acompañamiento debe ser permanente, como deber de hijos y un compromiso que ellos también lo sientan. Para aquellos que ya no están físicamente con nosotros, siempre nos acompañan en espíritu, oremos por ellos para mantener latente esa relación a pesar de no sentirlos y escucharlos, allí están para nosotros para escucharnos. Entre toda esta reflexión, el Papa Francisco nos invita a ser buenos hijos, a mantener firme esa responsabilidad. No permitas olvidarte de ellos, de no entregarles ese apoyo que ellos te dieron a ti.

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