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«Si no tenemos relaciones sexuales, lo dejamos»

Jóvenes, hay que saber dar un «no» amable, amoroso, pero firme. Y eso será positivo para la relación.

José María Contreras/ReL

Hay que reconocer que, en el noviazgo, aparece, en ocasiones, repentinamente, un tremendo chantaje, generalmente hacia la mujer, pero no siempre, envuelto en un suave requerimiento de lo que pretende ser amor: «Si no lo hacemos, es que no me quieres. Si me quisieras lo harías conmigo, estarías deseando darme gusto, agradarme». Esto es todo un chantaje, una desconsideración hacia la otra persona, una falta de justicia.

Hay que saber dar un «no» amable, amoroso, pero firme. Y eso será positivo para la relación. Algunas veces se da el «sí», no porque se vea claro, o porque se vea positivo lo que se va a hacer, sino por debilidad, modernidad, no ser rechazado, o miedo a perder la pareja.  Pero sin verlo claro.

Tener presente que, al ceder al chantaje, se está exponiendo a sufrir más en un futuro.

El que ceda a ese chantaje, se está exponiendo a sufrir más en un futuro. Además, habría que preguntarse si eso es un noviazgo, porque si se deja si no hay relaciones eso es en lo que se basa las relaciones de amantes. Cuando el sexo desaparece se rompe la relación. O sea, no son novios son amantes. Lo cual es muy distinto.

CHANTAJE. El que ceda a esa presión sexual, se está exponiendo a sufrir más en un futuro.

En un noviazgo todavía no ha habido un compromiso total con el otro. Querer todo del otro, sin la donación que lleva consigo el compromiso, es como un robo, es un apoderarse de lo que todavía no es de uno.

Probar a una persona es reducirla a un objeto de experimentación en vistas a su rendimiento: ¿Cómo me va a rendir sexualmente?, ¿Cómo será mi satisfacción personal?

No nos olvidemos que si las cosas no se tratan como son, se vuelven contra nosotros. Eso está ocurriendo en muchas parejas. ¡Rectificar es de sabios! Hay que sentarse a hablar. Parece que es el momento, ¿o no?

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