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Sin tapujos ¿Quién manda en casa?

Cuando comienza la vida matrimonial, las promesas realizadas frente al altar se viven con facilidad; pero ¿qué pasa luego que empezamos a vivir como en guerra?. 

Estas preguntas llegan con frecuencia a mi oficina, y me hacen llegar a una conclusión. En la fase del enamoramiento y primer tiempo de casados, algunas parejas  viven en la «magia» de complacer al otro, trayendo consigo la anulación de sus propios intereses y necesidades. 

Llegan a un punto donde se sienten más seguros de lo que su cónyuge siente por el/ella y brotan actitudes de necesidad de imponer su propio punto de vista, generan- do entre la pareja una «lucha de poder». 

Frases comunes en las parejas que viven una lucha de poder 

“Ella siempre es la que hace…, ella no entiende, no me hace caso…, ella quiere que se haga lo que ella dice y punto”. “Él no me entiende, solo quiere que haga lo que él dice, yo no tengo porque dejarme, él no me manda”. 

Una de las causales para querer «tener la razón» es la sensación de inferioridad. Las personas que presumen de no obedecer, de no escuchar opiniones ni sugerencias, solo demuestra con esa actitud, su complejo de inferioridad. 

Dejar de luchar por «poder» en una relación no es tarea fácil. Muchas veces se requiere de una asistencia profesional. 

El problema se mezcla con las carencias afectivas de cada uno y por otra parte se deben atender los problemas de comunicación. Uno de los pilares más importantes para sentirse conectados y es muy difícil de objetivar en una relación. 

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