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“Somos fruto del Concilio Vaticano II”

Panamá. 4 de enero de 2019. “Somos frutos del Concilio Vaticano y siempre estuve preocupado por la falta de vocaciones nativas de indígenas y negros diocesanos; por ello le decía al Señor si tú crees que yo puedo, estoy dispuesto”, manifestó Monseñor Uriah Ashley, al celebrar sus 25 años de ordenación episcopal.

Monseñor Uriah ha quedado en la historia de la Iglesia en Panamá, porque es el único sacerdote panameño ordenado Obispo por un Papa y ahora Santo de la Iglesia, de manos de San Juan Pablo II, un 6 de enero de 1994.

Con una celebración inculturada, el pueblo de Dios que vino de la Arquidiócesis, de la Diócesis de Penonomé y de Bocas del Toro, este último pueblo natal de monseñor Uriah, se congregó junto a los obispos para la eucaristía en acción de gracias, este viernes 4 de enero en el templo de Nuestra Señora de Lourdes.

En un mensaje leído por el Vicario General de la Arquidiócesis de Panamá, Padre Carlos Mejía, Su Santidad el Papa Francisco, agradeció a monseñor Ashley, por los trabajos fecundos, cumplidos en el sagrado ministerio y su fidelidad al magisterio de la Iglesia.

El Obispo Auxiliar, monseñor Uriah Ashley, dio gracias a Dios y al Santo Padre por su hermoso mensaje, tras señalar que este acontecimiento de los 25 años en este 2019, va unido también en la feliz coincidencia, de cumplir el 15 de agosto, 40 años de ordenación sacerdotal y el 1 de febrero, los 75 años de edad.

“Les doy las gracias a todos aquellos que me acompañaron a reafirmar mi fe y en mi servicio a la comunidad”. Además, destacó “la alegría de servir y de ver a esa gente comprometida que hoy celebra conmigo este acontecimiento de fe”

“A todos los jóvenes que se preparan para la JMJ 2019, los exhortó, a que vivan esa experiencia y tengan los oídos espabilados para escuchar la llamada del Señor y estén abiertos a responderle.”

El Arzobispo de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, agradeció por su servicio y entrega durante 25 años como obispo de la Iglesia panameña. “Todos recordamos ese 18 de diciembre de 1993 cuando San Juan Pablo II creó la Diócesis de Penonomé y te encomendó la misión de acompañar y pastorear el nacimiento de esta Iglesia joven. Luego, ese 6 de enero 1994 te configuró como sucesor de los apóstoles”, señaló Mons. Ulloa.

“Hoy la palabra de Dios nos introduce en lo que ha sido la vida de nuestro hermano Uriah, dos grandes frases que han iluminado su vida, ese deseo por la santidad y  tu amor siempre hacia los demás, caracterizado por esa delicadeza y discreción con cada una de las personas”, dijo el Arzobispo Metropolitano.

El Nuncio Apostólico, monseñor Miroslaw Adamczyk, también compartió la alegría de este acontecimiento, recordando las palabras del Papa San Juan Pablo II cuando ordenó a monseñor Uriah junto a doce sacerdotes más, en la Basílica San Pedro.

“Usted también, como los doce en el día de Pentecostés y como Pablo cerca de los muros de Damasco, es llamado y consagrado para que otros, personas, pueblos y naciones, sean participantes, a través del Evangelio, de la promesa que Dios nos dio en Cristo Jesús (cf. Ef 3, 6)”.

Juan Pablo II manifestó, en ese entonces, que: “las ordenaciones episcopales en el día de la Epifanía en esta Basílica de San Pedro pertenecen a una importante tradición. La imposición de manos por el Sucesor de Pedro y todos los cardenales y obispos presentes, los gestos y las palabras de la solemne liturgia de la consagración representan el fundamento sólido y el feliz comienzo de su misión”.

Monseñor Uriah estuvo acompañado además de sus hermanos obispos: José Luis Cardenal Lacunza (David); monseñor Edgardo Cedeño (Penonomé); monseñor Rafael Valdivieso (Chitré) y monseñor Pablo Varela (auxiliar de Panamá) y un significativo número de sacerdotes. 

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