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Soy un cristiano resiliente

Diversos autores conciben la Resiliencia como la capacidad inherente a todo ser humano para adaptarse a las adversidades que surgen o nacen de un hecho que pone a la persona en un estado de extrema ansiedad y estrés.

Esta capacidad adaptativas opera de manera positiva, puesto que a pesar de enfrentar situaciones difíciles, la persona logra obtener excelentes resultados en la manera en que resuelve estos conflictos psicológico-personales.

La Resiliencia no se puede comprender como una ínvulnerabilidad o súper resistencia a los hechos adversos; todo lo contrario, este fenómeno implica ser vulnerable, pero que a pesar de tener esta vulnerabilidad es capaz de recuperarse, levantarse y completar objetivos de manera efectiva.

Para los cristianos, la muerte de un ser amado, las desilusiones amorosas, las di­versas decepciones e íncluso el estrés laboral propician un ambiente digno de una situación adversa que puede abrir la puerta a lo que hemos definido como “resiliencia”. Estas y otras situaciones que hemos mencionado impulsan al ser humano a pasar por un proceso de aprendizaje donde se retroalimenta la esperanza, la confianza, la autoestima y se obtiene una visión más amplia de la vida; logrando de esta manera afectar de forma positiva el desempeño y desarrollo de las actividades del ser humano La existencia de un vínculo entre un grupo de personas, fortalece la Resiliencia. Este vínculo es básicamente lo que permite que aunque existan circunstancias de alto impacto, la persona tienda a buscar una solución para superarse, mejorar o crecer ante este tipo de situaciones.

¿Por qué? es éste vínculo el que permite que una persona pueda interactuar con otras que probablemente hayan pasado por lo mismo, y encuentre en ellos la respuesta a la problemática.

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