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Tarde familiar “on line” organiza el Movimiento Familiar Cristiano

EDUARDO SOTO P.

Ni el Covid-19 detuvo la tradición anual de reunir a las familias que integran el Movimiento Familiar Cristiano del país. Esta vez no fue en un salón, sino en el ciberespacio, y congregó cuentas tanto nacionales como internacionales. 

 En un momento determinado estuvieron conectados hasta 175 dispositivos, lo que no significa número de personas, pues en pantalla aparecían familias hasta de cinco personas (aprovechando las exposiciones).

 A cinco años de su publicación, el Sucesor de Pedro invita a todos los católicos y personas de buena voluntad a proteger a las familias y a las generaciones futuras, a través de la acción para cuidar nuestra casa común.

El Arzobispo 

 Monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, arzobispo de Panamá, abrió el encuentro con una invocación que incluyó una exhortación: “en este tiempo de pandemia necesitamos más que nunca poner en las manos de Dios esa primera Iglesia doméstica, que son vuestras familias”.

 “Hoy pedimos la fuerza del Espíritu Santo para que descienda sobre cada uno de nosotros, y que en estos tiempos de incertidumbre no nos sintamos solos, de manera que cada uno de nosotros pueda ejercer ese ministerio de servicio que la Iglesia nos llama a realizar en cada uno de nuestros hogares”, remarcó monseñor Ulloa, quien también pidió a Dios para que, cuando nos toque volver a nuestros ambientes “lo hagamos renovados”.

Lo internacional

Les correspondió a los esposos Yorguín y Carolina Gómez Toscano, desde Colombia, iluminar la tarde con su experiencia de familia cristiana.

Los esposos Gómez (activos en el Movimiento desde 2006) pusieron sobre la mesa su testimonio como discípulos de Cristo y del Papa San Juan Pablo II, a quienes calificaron como “el gran apóstol de la familia”, y que enseñó que cuando falta la familia, se crea en la persona que viene al mundo una “carencia preocupante y dolorosa, que pesará durante toda la vida”.

“Esos primeros años, cuando el ser humano se está formando, son muy, pero muy importantes por la bendición, el acompañamiento y la formación de los padres”, reafirmó Yorguín.

Su esposa Carolina mencionó, por su parte, que es responsabilidad de los padres crear un ambiente que favorezca el desarrollo, además de preparar a los jóvenes y enseñarles como se ama”.

El presbítero

Eusebio Muñoz, sacerdote asesor del MFC arquidiocesano, habló del contexto que hoy amenaza a la familia –más aun en confinamiento– y de la urgencia que movimientos con el Familiar Cristianos “ayuden al hombre y la mujer de hoy a redescubrir el amor de Dios”.

“Solo así podrán sanar sus heridas y van a poder levantarse en medio de esta adversidad en la que muchos están viviendo”, indicó el sacerdote, quien subrayó que “cuando pones tu confianza en Dios, y redescubres su Amor, tienes la capacidad de reinventarte y esperar con fe una nueva realidad.

El padre Eusebio recomendó que las familias de hoy, en el paréntesis de pandemia que vive el mundo, iluminen su realidad con el número 117 del Documento de Aparecida, que habla de los cambios que puede provocar en el amor conyugal el encuentro con el enriquecedor amor de Dios.

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