Formación

TEMA DE ADVIENTO Domingo IV: “Soñando con una conversión ecológica con la que exaltamos la gracia de Dios”

¿Cómo he de presentar este año al Señor mi casa personal, mi corazón y qué actitud debo asumir en beneficio de nuestros hermanos?

1.-Recordando nuestro Plan Pastoral:

 El cuarto Criterio Pastoral, nos recuerda que estamos llamados a la conversión, a un cambio de mentalidad y actitudes, que nos llevan a vivir el compromiso de asumir nuestro apostolado y servicio en todos los niveles de la vida social, personal, familiar, comunitario y con nuestro entorno, poniendo nuestros dones y carismas al servicio de la humanidad; teniendo una actitud permanente de conversión; siendo signos auténticos de desarrollo humano e integral, asumiendo un compromiso hacia una sociedad más justa, construyendo así el Reino de Dios, reconciliados los unos con los otros y con nuestra Casa Común.

  1. Oración: Por el Papa Francisco, concluyendo la encíclica Laudato Sí

Oración por nuestra tierra 

Dios omnipotente,
que estás presente en todo el universo y en la más pequeña de tus criaturas,
Tú, que rodeas con tu ternura todo lo que existe, derrama en nosotros la fuerza de tu amor
para que cuidemos la vida y la belleza.

 Inúndanos de paz,
para que vivamos como hermanos y hermanas sin dañar a nadie.
Dios de los pobres, ayúdanos a rescatar
a los abandonados y olvidados de esta tierra que tanto valen a tus ojos.

Sana nuestras vidas,
para que seamos protectores del mundo y no depredadores,
para que sembremos hermosura
y no contaminación y destrucción.

Toca los corazones
de los que buscan sólo beneficios
a costa de los pobres y de la tierra. Enséñanos a descubrir el valor de cada cosa, a contemplar admirados, a reconocer que estamos profundamente unidos con todas las criaturas
en nuestro camino hacia tu luz infinita.
Gracias porque estás con nosotros todos los días. Aliéntanos, por favor, en nuestra lucha
por la justicia, el amor y la paz.

Amén

 

  1. La Palabra nos ilumina (San Lucas 1,26-38)

En el sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.
Él ángel, entrando en su presencia, dijo:
«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».

Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel. El ángel le dijo:
«No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».
Y María dijo al ángel:
« ¿Cómo será eso, pues no conozco varón?»
El ángel le contestó:
«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido en hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, “porque para Dios nada hay imposible”».
María contestó:
«He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra».
Y el ángel se retiró.

Palabra del Señor

4.-Reflexionemos

  • “Nuestro planeta es un regalo de Dios, pero sabemos también que vivimos la urgencia de actuar frente a una crisis socio-ambiente sin precedentes. Necesitamos una conversión ecológica para responder adecuadamente… Queremos cuidar nuestra “casa común” en la Amazonía y proponemos nuevos caminos para ello”.(lS65)
  • Así como el Hijo de Dios es un regalo para la humanidad, también nosotros somos ese regalo para el otro, para nuestro planeta, y el mismo Dios nos invita a que sepamos administrar lo que ha puesto en nuestras manos, por lo cual tenemos que asumir con responsabilidad esta tarea, la cual lograremos con una conversión real y permanente para que esta riqueza de Dios no sea destruida, sino valorada.
  • Vivir la vocación de ser protectores de la obra de Dios es parte esencial de una existencia virtuosa, no consiste en algo opcional ni en un aspecto secundario de la experiencia cristiana (cfr.LS217)
  • La santísima Virgen, María con su Sí, acepto ser la casa de Dios, dejó que él la habitará, la acogió e hizo suya hasta darle Vida, Calor; así cada uno de nosotros ha recibido de Dios el llamado a ser instrumentos que ayuden a dar vida a la Casa Común, cuidándola, procurando que dé abundantes y buenos frutos que sirvan para la convivencia de todos los seres humanos.

5.- Dialoguemos

  • ¿Somos conscientes de que Dios nos ha dado la Casa Común para que la cuidemos?
  • ¿Qué cosa debemos cambiar en mi relación con la naturaleza, sabiendo que no somos sus dueños, sino colaboradores en la obra de Dios y que él nos la ha dado para que alcance para todos?
  • ¿Cómo he de presentar este año al Señor mi casa personal, mi corazón y qué actitud debo asumir en beneficio de nuestros hermanos y de nuestra casa común?

 

 

6.-Presentemos nuestras oraciones espontáneas al Señor

 

7.-Compromisos:

  • – Desarrollar programas de capacitación, sobre el cuidado de la Casa Común, diseñados para agentes pastorales, fieles y toda la comunidad.
  • Crear ministerios para el cuidado de la Casa Común en las parroquias y comunidades y un ministerio de acogida para aquellos que son desplazados de sus territorios hacia las urbes.
  • Abrazar una espiritualidad de la ecología integral, a fin de promover el cuidado de la creación.
  • Asumir el programa pastoral, educativo y de incidencia de la Encíclica Laudato si’ en sus capítulos V y VI en todos los niveles y estructuras de la Iglesia.
  • Comprometernos en la siembra de árboles buscando alternativas sostenibles en agricultura, energía y movilidad que respeten los derechos de la naturaleza y el pueblo.
  • Promover la ecología integral, el desarrollo humano, el trabajo pastoral social, el servicio de los que se encuentran en situación de vulnerabilidad y pobreza.

8.-Canto: “Hazme un instrumento de tu paz”

Música: Sebastián Temple

Hazme un instrumento de tu paz,
donde haya odio, lleve yo tu amor,
donde haya injuria, tu perdón, Señor,
donde haya duda, fe en Ti.

Hazme un instrumento de tu paz,
que lleve tu esperanza por doquier,
donde haya oscuridad lleve tu luz,
donde haya pena, tu gozo, Señor.

MAESTRO, AYÚDAME A NUNCA BUSCAR
QUERER SER CONSOLADO SINO CONSOLAR;
SER ENTENDIDO COMO ENTENDER,
SER AMADO COMO AMAR.

3. Hazme un instrumento de tu paz,
es perdonando que nos das perdón,
es dando a todos que Tú nos das,
muriendo es que volvemos a nacer.

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