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Una celebración navideña auténtica

Al celebrarse la Epifanía del Señor, el 6 de enero, en nuestro país concluye una festividad vinculada a la Navidad que es expresión de la religiosidad popular del pueblo afropanameño de Garachiné, ubicado en la provincia de Darién.

En un clima de sencillez y humildad tal como se dio el nacimiento del Niño Dios, se desarrolla la festividad del Bunde, una tradición religiosa que ha sido fortalecida y animada por la Pastoral Afropanameña por unos 27 años, en la barriada Torrijos Carter, en el Distrito de San Miguelito.

El Padre Efraín De León, asesor espiritual de la Pastoral Afropanameña en la Arquidiócesis de Panamá, destacó que le resulta impresionante cómo la sabiduría y la fe de un pueblo sencillo que ha mantenido esta celebración navideña, tengo una teología muy profunda y en un contexto de los tiempos litúrgicos de la Iglesia Católica.

Recalcó que esta fiesta inicia el 6 de diciembre, en el tiempo del Adviento y concluye el 6 de enero, día de la Manifestación del Señor o Epifanía. Seguro que ellos conscientemente no lo sabían, pero por intuición así la concibieron, añadió.

Para José Ángel Murillo, coordinador de la Pastoral Afropanameña, y originario de Garachiné, esta festividad se ha fortalecido con el acompañamiento de la Iglesia en la Arquidiócesis de Panamá, porque se ha ido quitando todo aquello que no es agrado de Dios, y se ha incorporado la lectura de la Palabra de Dios; se ha enfatizado en que sea una oportunidad para que la niñez pueda disfrutar de la Navidad de manera diferente.

De Garachiné a Torrijos Carter

La fiesta del Bunde llega a la comunidad de Torrijos – Carter, por iniciativa de la familia Murillo. José Murillo dijo que deseaban guardar la tradición lo más pura posible. En los primeros años, ellos junto a otros de Garachiné, organizaron la festividad hasta que la iglesia, a través de la pastoral afropanameña, reconoció la profunda riqueza de esta manifestación de fe. Actualmente, el Bunde en Torrijos-Carter se mantiene vivo.

Su carácter comunitario El Bunde es una manifestación religiosa en torno al Nacimiento del Niño Dios, en la que toda la comunidad tiene una participación, donde se recogen limosnas, en efectivo o especies, es decir en granos, frutas, verduras o cualquier producto, que son vendidos a costos módicos, que servirá para sufragar el compartir durante el mes que dura la festividad.

Según la tradición quienes solicitan las limosnas deben ser señoritas, quienes al hacer la petición deben decir: “Una bendita limosna para el Niño Dios de Belén” y al recibir la misma deben contestar “Que Dios le aumente sus bienes”.

La última casa es visitada el día 24 en horas de la mañana. También de la comunidad se escogen los padrinos del Niño Dios, quienes ofrecen dulces, refrescos y demás platos que han de repartirse a los niños cada noche de Bunde.

El hermoso “altar o nicho” del Niño Dios, elaborado con material natural, es colocado en la residencia de un miembro respetado del pueblo, llamado también mayordomo y quien ofrece su casa.

Es importante contar con personas que saben tocar el tambor, el cajón y la maraca; un cantalante. Todos ellos tiene la responsabilidad de animar el Bunde y la danza que se hace en reverencia al Niño Dios.

Otro rol importante es la custodia de la imagen del Niño Dios durante el año, por lo que se requiere de una pareja unida en matrimonio o mujer en estado de viudez que gocen de buena reputación.

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