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Una liga que une a los jóvenes en torno a la fe, la fraternidad y el deporte

Una liga que une a los jóvenes en torno a la fe, la fraternidad y el deporte

El marcador final puede definir quién gana un partido, pero el verdadero triunfo se refleja en una comunidad que fortalece sus lazos, descubre nuevos caminos para evangelizar y demuestra que, cuando el deporte se vive con valores, todos salen victoriosos.

 

Karla Díaz 

En la cancha de la Parroquia Nuestra Señora de la Asunción, de Panamá Viejo, no solo se disputan goles. Cada partido de la liga de fútbol “Unidos en la cancha, unidos en la fe” se convierte en una oportunidad para fortalecer la amistad, promover valores cristianos y demostrar que el deporte también puede ser un camino de evangelización.

La iniciativa nació con el objetivo claro de acercar a los jóvenes a la vida pastoral de la parroquia mediante un espacio atractivo, dinámico y de sana convivencia. Para el párroco, padre Yury Cortés, el fútbol es un instrumento para anunciar el Evangelio desde una perspectiva cercana a las nuevas generaciones.

“La iniciativa surge de la necesidad de llamar a los jóvenes a participar en el trabajo pastoral de la parroquia”, explica el sacerdote, quien destaca que el verdadero propósito del torneo es ayudar a los participantes a crecer en el camino de la fe y recordar que la meta final del cristiano es la salvación.

Lejos de fomentar rivalidades, la competencia busca cultivar la solidaridad, la empatía, la comunicación y la unidad entre los miembros de la comunidad.

“No es una competencia marcada por el odio ni por la rivalidad, sino por el deseo de jugar, compartir y abrir puertas a una experiencia de fe”, señala el padre Yury.

La copa reúne este año a ocho equipos, integrados por jóvenes de distintos grupos pastorales y comunidades. Incluso, participa un equipo perteneciente a una iglesia evangélica que, por segundo año consecutivo, se suma a la iniciativa, convirtiendo el torneo en un espacio de encuentro y diálogo entre hermanos de diferentes tradiciones cristianas.

Trabajo dentro y fuera de la cancha

Para Mirel Obaldía, uno de los organizadores, la preparación del campeonato implica un gran esfuerzo. Coordinar la seguridad, verificar el cumplimiento de los reglamentos y garantizar un ambiente sano requiere meses de trabajo, pero el resultado vale la pena cuando se observa la convivencia que se genera entre los participantes.

“Esto no es una competencia solamente; es un espacio de unidad, fraternidad y convivencia. Buscamos lo contrario a la violencia, queremos equipos participativos, respetuosos y también competitivos”, afirma.

A través de cada partido se buscan los valores de la fraternidad, del respeto y de la tolerancia. Puede haber roces dentro del juego, pero fuera de la cancha siguen siendo hermanos.

El entusiasmo ha sido tal, que los organizadores ya sueñan con ampliar el proyecto e invitar a otras parroquias de la Vicaría de la Asunción para fortalecer la comunión entre comunidades y seguir construyendo una Iglesia cercana a los jóvenes.

El padre Yury considera que estas iniciativas responden a la necesidad pastoral urgente de crear espacios donde la fe se viva desde la acción y la alegría.

“La Iglesia no solamente es de cuatro paredes; debemos generar proyectos que produzcan vida, esperanza, y fortalezcan a las personas en medio de un mundo tan herido”, puntualizó.