Curso BíblicoEspiritualidad

Una ventana entre la vida y la Biblia; Claves para una lectura provechosa

Ofrecemos algunas pistas claves, que ayudarán a descubrir la riqueza de la Palabra de Dios,  generando actitud de diálogo y escucha con el texto y reconociendo cual es el mensaje para nuestra realidad hoy.

La Biblia, fuente escrita de la revelación de Dios, es un medio de encuentro con su Palabra, con Jesús y con las comunidades.  Compartiremos algunos aspectos importantes de cómo hacer una buena lectura.

Reconocer las partes del texto: leer correctamente las palabras, frases, párrafos que unidos comunican un mensaje completo o un sentimiento de quien escribe.

Las palabras: son unidades mínimas que expresan conceptos o imágenes, por ello es importante entender su significado y si encontramos una palabra extraña hay que buscar qué significa en un diccionario o con ayuda de alguien.

Es necesario descubrir las dos o tres palabras claves del texto que pueden ser verbos, sustantivos o adjetivos.  Ellas nos darán pista para captar lo que quiso comunicarnos el autor. 

Las frases: son el conjunto de palabras, que relacionadas entre sí, expresan una idea parcial del autor. Estas frases terminan  normalmente con  un punto y seguido o punto y coma. En la Biblia ordinariamente una frase forma un versículo.

Un párrafo: contiene ideas importantes del pensamiento del autor.  Está formado por un grupo de frases, que relacionadas entre sí, comunican una idea completa, y termina  con un punto y aparte.

El texto: es el conjunto de párrafos que unidos entre sí tratan un tema. Frecuentemente el texto inicia con un título o subtitulo que expresa el contenido del tema. En la Biblia encontramos una variedad de temas, que pueden ser tratados en un capitulo (la vocación de Samuel, 1Sam 3)  o en varios (El diluvio, Gn 6-8).

Los cuatro pétalos de un texto bíblico

El texto bíblico es como una flor con pétalos, que al abrirse, disfrutamos de su belleza y perfume.  Aprendamos a descubrir en cada párrafo el mensaje central que nos quiere dar el texto.

Primer pétalo: leemos pausadamente cada palabra, frases y párrafos, respetando los signos de puntuación.

Segundo pétalo: relacionamos el texto con otros textos conocidos y si refleja algo de nuestra sociedad.

Tercer pétalo: concluimos y nos preguntamos ¿qué nos dice el texto hoy?

Con el cuarto: recreamos con nuestras propias palabras lo que hemos leído, reinventando un nuevo texto para hoy.

EXHORTACIÓN APOSTÓLICA POSTSINODAL

“CHRISTUS VIVIT”

 (144-149)

Las ganas de vivir y de experimentar

Los jóvenes sueñan con el futuro, pero tienen un fuerte deseo de vivir el presente, aprovechando al máximo las posibilidades que esta vida les regala. El Señor no quiere  debilitar estas ganas de vivir,  sino que te quiere feliz.

¿Cómo podrá ser agradecido con Dios alguien que no es capaz de disfrutar de sus pequeños regalos de cada día?  No se trata de ser insaciable y estar obsesionado por más y más placeres, debes abrir los ojos y detenerte para vivir plenamente.

La Palabra de Dios te invita no sólo a preparar el mañana, sino a vivir el presente a lo grande, haz cosas buenas, cultiva la fraternidad, sigue a Jesús, valorando cada pequeña alegría de la vida. Aprovecha cada día para realizar acciones ordinarias de manera extraordinaria.

Vive plenamente el hoy, incluso los momentos duros, vívelos a fondo para llegar a aprender su mensaje. Dios está allí, donde nosotros pensamos que nos había abandonado. Aún para los jóvenes con discapacidad, Dios les da recursos sorprendentes e inimaginables que a veces superan a los comunes.

Lectio Divina

(Mt 13,44-52)

CONTENIDO:

Leer:

Jesús continúa hablando en parábolas:  el Reino de los Cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, quien lo encuentra vende todo y lo compra.  Es semejante a una perla de gran valor, quien la encuentra va y vende todo y la compra.  Es semejante a una red que se echa al mar y recoge peces de todas clases, en la orilla se separan los peces malos y se colocan en cestos los buenos.

Así será al fin del mundo los ángeles separaran buenos y a los malos los echarán en el horno. ¿Habéis entendido?

Meditar:

El Reino de los Cielos es un tesoro por el que hay que dejar todo y trabajar aquí y ahora para ganarlo. ¿Creo firmemente que el mayor tesoro que estoy llamado a buscar en mi vida es el Reino de los Cielos?

Orar:

Señor ayúdame a ganar ese Reino de paz y justicia que ofreces.

Contemplar: 

Caminar en santidad para encontrar el tesoro escondido que es el Reino de los Cielos.

PARA REFLEXIONAR

Reflexiona en los siguientes temas:

¿En tu comunidad, utilizan el modo de los cuatro pétalos para leer la Biblia?

¿Enseñas a los jóvenes y a quienes te rodean a aprovechar y agradecer los dones de Dios?

En este tiempo de pandemia ¿qué obras de misericordia has puesto en práctica?

 

Artículo anterior

María es nuestro modelo de perfección

Siguiente artículo

Educación virtual evidencia la desigualdad en Panamá