Curso BíblicoEspiritualidad

Una ventana entre la vida y la Biblia – liberación y alianza

Dios quiere una organización de pueblos libres en la tierra prometida.

En plena esclavitud, el pueblo clamó a Dios desde su dolor y Él lo escuchó, se solidarizó y bajó a liberarles.  Estamos en la época de la liberación y alianza, del 1250 al 1200 a.C. (Ver libros del Éxodo, Números y Deuteronomio).

Los protagonistas de esta época son:  Dios, el pueblo, Moisés, Aarón y Miriam, que trabajan y luchan por el ideal de la libertad.  Las características que identifican este período fueron la lucha, el camino y la alianza.  La tarea comenzó por sensibilizar al pueblo de su esclavitud, aunque fue difícil el paso a la libertad.

Continuó la marcha por el desierto. El desierto es igual todo el año; no hay cambios de estaciones, sólo arena, aire y sol.  Hay quejas, unos se quieren volver, pues pasan hambre y sed.  El ser humano es el desierto un ser extraño, y toda realidad le es hostil; pero poco a poco, con la ayuda de Dios, fueron resolviendo sus dificultades y necesidades.

A esta marcha por el desierto se sumaron otros esclavos y pobres de diversos lugares.  Con toda esta gente y en nombre de Yahvé Dios, hacen una alianza de fidelidad:  “Ustedes serán mi pueblo y yo seré su Dios”.

Para que las cosas marchen bien, en esta alianza de algunos pueblos con Dios y de Dios con los pueblos, poco a poco se van formando los Diez Mandamientos, para creer y obedecer a un único Señor, quien los liberó de la esclavitud.

Su experiencia de Dios es la de alguien solidario.  Yahvé Dios oye, ve, palpa la situación del pueblo y baja a liberarlos.  Todo esto quedó resumido en la memoria del pueblo en el símbolo de la alianza.

Israel entra en la historia general

La arqueología confirma el establecimiento de los israelitas en Canaán durante la Edad del Hierro.

Los libros del Éxodo, Números y parte del Deuteronomio refieren los sucesos de la vida de Moisés; la salida de Egipto, la permanencia en el Sinaí, la subida hacia Cadés, la marcha a través de Transjordania y el establecimiento en las estepas de Moab.

Estos recuerdos son importantes para la vida del pueblo, como el paso del Mar Rojo y la Pascua.  Israel hace así la entrada en la historia general y aunque ningún documento antiguo lo mencione, lo que dice la Biblia concuerda con lo que dicen los textos y la arqueología.

EXHORTACIÓN APOSTÓLICA POSTSINODAL

“CHRISTUS VIVIT”

 (224-229)

DISTINTOS ÁMBITOS PARA DESARROLLOS PASTORALES

Muchos jóvenes, insertos en grupos que se reúnen a adorar al Santísimo o a orar con la Palabra, son capaces de aprender a gustar del silencio y de la intimidad con Dios.

Es importante aprovechar los momentos más fuertes del año litúrgico: Semana Santa, Pentecostés y Navidad.  Otra oportunidad única de apertura al don divino de la fe y la caridad, es la ayuda a otros, especialmente a niños y pobres.

No podemos olvidar las expresiones artísticas, como el teatro, la pintura y la música.  Es igualmente significativa la relevancia que tiene la práctica deportiva, cuyas potencialidades en clave educativa y formativa la Iglesia no debe subestimar, sino mantener una sólida presencia en este campo.

Estas y otras posibilidades que se abren a la evangelización de los jóvenes no deberían hacernos olvidar que, más allá de los cambios de la historia y de la sensibilidad de los jóvenes, hay regalos de Dios que son siempre actuales:  la Palabra del Señor, la presencia de Cristo en la Eucaristía y el sacramento del perdón, que nos libera y fortalece.

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