Curso BíblicoEspiritualidad

UNA VENTANA ENTRE LA VIDA Y LA BIBLIA ¿QUÉ ES LA REVELACIÓN BÍBLICA?

Los cristianos  afirmamos que la vida, el mundo, la historia, la persona humana y Dios son un misterio, porque por nosotros mismos no logramos reconocer nuestro destino o vocación profunda. Siempre necesitamos de algún otro que nos ilumine y ese otro es Dios.

El Dios que a través de la historia va corriendo ese velo que cubre ese misterio, nos ayuda a entender el porqué y el para qué de la vida, del mundo y de la historia y nos descubre nuestra misión y nuestro destino final.

Dios utilizó diferentes medios para revelarse y siendo la revelación divina progresiva y dinámica para los pueblos y las personas que van apareciendo en la historia, poco a poco los seres humanos hemos ido entendiendo el mensaje de salvación que Dios tiene para cada uno de nosotros.

Dios ya lo ha revelado todo y lo hizo utilizando diversos medios, siendo estos:

El Pueblo de Israel: que en su largo caminar histórico fue experimentando la presencia de Dios, el sentido de la vida y de la historia.

En las Escrituras: ellas son la reflexión y la memoria del pueblo de Israel y de las primeras comunidades cristianas. Las Escrituras nos ayudan a descubrir y entender el proyecto de Dios para el ser humano, y el mundo  creado por Él.

En Jesucristo: la Palabra, plena y definitiva del Padre, porque Jesús es el Hijo de Dios y el hombre perfecto, el nuevo Adán, por quien todo fue hecho.

En las comunidades cristianas: que después de la Resurrección de Jesús, profundizaron su experiencia comunitaria de fe e hicieron correr el velo de la vocación e identidad de quienes seguían y aceptaban la propuesta de vida trazada por Jesús.

CONTENIDO DE LA REVELACIÓN

 Como hijos e hijas de Dios, estamos llamados a gozar de la comunión íntima con Él.

Dios nos revela en las Escrituras que es solidario y que está con el pueblo que sufre; que es Creador y que es Amor; que es comunidad trinitaria y por ello, familia divina.

Revela también el origen de su creación que debemos cuidar; de los humanos, hechos a su imagen y semejanza y por ello dignos y hechos para el encuentro con los otros.

En Jesús nos revela que estamos llamados a tener vida plena, tomando parte en la construcción del Reino; que la historia tiene un final feliz y que hay sueños y esperanza. 

EXHORTACIÓN APOSTÓLICA POSTSINODAL

 “CHRISTUS VIVIT” (64-67)

USTEDES SON EL AHORA DE DIOS

En este capítulo tercero, el Papa dice a los jóvenes: “Ustedes son el ahora de Dios”, el presente; no son niños, es momento de asumir responsabilidades participando con los adultos en el desarrollo de la familia, la sociedad y la Iglesia.

Los padres sinodales reconocieron que los fieles de la Iglesia no siempre tienen la actitud de Jesús, dispuestos a escuchar a los jóvenes, y nos invitan abandonar esquemas rígidos para abrirse a la escucha atenta  de los jóvenes.  Para permitir que  ellos den su aportación  a la comunidad.

Los adultos corremos  el riesgo de hacer un listado de calamidades y de defectos a la juventud actual y el resultado de esa actitud es más distancia, menos cercanía, menos ayuda mutua.

La clarividencia de padres, pastores, guías de los jóvenes, consiste en encontrar la pequeña llama que continúa ardiendo, para encontrar caminos donde otros ven sólo muros. Así es la mirada de Dios Padre que valora y alimenta la semilla de bien  sembrada en los corazones de los jóvenes, que es tierra sagrada, portador de semillas de vida divina.

Lectio Divina

(Jn 20,1-9)

Leer: Primer día de la semana, muy oscuro, María Magdalena va al sepulcro y observa que la piedra que lo cierra esta retirada. Corre adonde los discípulos y les dice: “se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto”.  

Pedro, junto al discípulo que Jesús amaba, corre hacia el sepulcro. El otro discípulo llegó primero pero no entró.  Después llegó Pedro y entra al sepulcro, observa los lienzos, y ve que el sudario estaba enrollado en otro lugar.  Entra el otro discípulo, vio y creyó.

Meditar: La experiencia del discípulo amado que “vio y creyó” nos fortalece y anima como discípulos del Señor resucitado, para que creamos que Él ya nos salvó, y para que con fe y alegría confesemos en el saludo pascual: “verdaderamente ha resucitado el Señor, aleluya”.

Orar: Señor Jesús, que siempre crea que verdaderamente resucitaste.

Contemplar:  Llevar a otros al encuentro con Jesús en la Palabra, en la Eucaristía y sobre todo en el prójimo.

PARA REFLEXIONAR

Reflexiona en los siguientes temas:

  • ¿Qué otra cosas podemos mencionar que nos revela Dios de sí mismo en la Biblia?
  • ¿En qué momentos has sentido que Dios se te ha revelado?
  • ¿Cuál es el mensaje de vida nueva que nos deja la celebración anual de la Pascua?
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