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Vive y conoce tu fe, celebra el All Hallow’s Eve

Seguramente el próximo fin de semana, veremos en las calles, centros comerciales y sitios de diversión nocturnos, a jóvenes disfrazados de personajes ficticios, celebrando Halloween. Pero, debe un joven católico festejar algo este día?

Para comprender esta tradición es importante destacar el origen del Halloween, diciendo que la palabra tiene un origen católico; Sí, pues es

una deformación lingü.stica de la frase “All Hallow’s Eve” o Vigilia de todos los Santos, que conmemora la Iglesia Católica los 1º de noviembre, por instrucción del Papa Gregorio IV.

Sin embargo, a causa de las enfermedades, como la peste bubónica que mató casi a la mitad de la población europea en el siglo XIV, se fue deformando en una sátira de la muerte misma; de ahí que los franceses representaban figuras decorativas alusivas a nuestra propia mortalidad, dando lugar al hecho de que hoy los niños se disfrazan para salir a pedir dulces a las calles.

Para contrarrestar esta fiesta, la iglesia nos ha dado las herramientas necesarias para vencer todo aquello que promueve la maldad, la violencia y el oscurantismo, cosas que no pueden venir de Dios.

Fray Luis Alberto Cáceres, uno de los coordinadores del Movimiento Juvenil Mercedario de las parroquias Virgen de Fátima

en el Chorrillo y la Merced en el Casco Antiguo, destaca que la Iglesia como Madre y Maestra, a través de del Hallow’s Eve, los sacramentos y las catequesis quiere resaltar la santidad de tantos hombres y mujeres, que sin necesidad de disfraces, han demostrado con sus obras, la bondad de un Dios que se hace cercano al sufrimiento de los seres humanos dando como fruto la santidad.

Y es que la iglesia llama a la SANTIDAD… por eso, este día no es de fiesta para los católicos, es más bien la preparación

para honrar la vida de tantos hombres y mujeres que gozan

de santidad en el cielo. ¿Cómo hacerle entender esto a los jóvenes? El sacerdote asegura que a los muchachos hay que darle las cosas sin angustias y con normalidad porque

es lo que la sociedad les está dando.

Hay que tomar en cuenta que todo joven, está en búsqueda de referentes, por lo que debemos dejar que sean ellos quienes redescubran lo que promueve Halloween; tratarlo como un tema normal y presentarles lo que nuestra madre la Iglesia nos ofrece a través de la vida de los santos. 

¿Y los disfraces? Más que prohibir disfrazarse, es no llevar atuendos que den indicios de muerte, porque nuestra vida cristiana es llamada a una esperanza de vida eterna.

El sacerdote apuesta por rechazar todo aquello que contrarreste la vocación de bautizados, hacia la santidad y el encuentro con Dios, y por el contrario, promover la cultura de la vida, la cultura del sentido propio de la existencia.

En cuanto a los niños con disfraces de súper héroes y princesas, hay que tomar en cuenta que ellos piensan que son personajes a imitar, pero lo importante es dejarles claro que son solo disfraces y no una realidad.

“El mejor sueño no es parecernos a los héroes, sino imitar sus virtudes, y en la iglesia tenemos muchos héroes sin capa que han dado la vida por la humanidad; hay que hacerles descubrir que la santidad es algo posible”, puntualizó.

 

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