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El matrimonio: signo de esperanza humana y espiritual

Reconociendo el origen divino del matrimonio, siendo una realidad espiritual y humana, nos acerca a Dios y a la interacción fraternal entre seres humanos. La visión conyugal hace verificar la voluntariedad de los conyugues de hacer una vida en pareja, haciendo del amor su razón de ser y el camino perfecto para alcanzar la presencia de Dios. “El amor viene de Dios y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios” (1Jn 4,7).

El sacramento del matrimonio es mucho más que una decisión frente al altar, es un camino para identificarse con Cristo, para vivir la vocación cristiana: la santidad. Es entregarse y recibirse en un acto de donación, que se renueva a diario desde los detalles humanos y la oración espiritual.

En la vida espiritual encontramos conciencia profunda de Dios en nuestro matrimonio, de su obra en nuestras vidas. Los esposos encuentran sentido a su convivencia, en la complementariedad y la apertura a la procreación, convirtiéndose en esperanza para la sociedad, la Iglesia y las familias.

Observar a un matrimonio feliz, entregados incondicionalmente y con visión de futuro, es cuando decimos: La esperanza se hace vida en el matrimonio, en los detalles, la donación y Dios.

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